{"id":2556,"date":"2014-01-23T03:50:23","date_gmt":"2014-01-23T02:50:23","guid":{"rendered":"http:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/?p=2556"},"modified":"2014-01-23T04:25:14","modified_gmt":"2014-01-23T03:25:14","slug":"texto-el-rio-invisible-por-rafael-barrett","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/?p=2556","title":{"rendered":"[Texto] El r\u00edo invisible, por Rafael Barrett"},"content":{"rendered":"<p align=\"JUSTIFY\">Dejo a continuaci\u00f3n esta brillante reflexi\u00f3n del ensayista, escritor y periodista anarquista Rafael Barrett,\u00a0publicada originalmente en el Diario Asunci\u00f3n el 22 de noviembre de 1907, y que trata acerca del paso del tiempo y c\u00f3mo nos afecta, c\u00f3mo la vida nos hace sentirnos cada vez m\u00e1s vac\u00edas y solas en lugar de llenarnos, c\u00f3mo se nos muere la pasi\u00f3n y la imaginaci\u00f3n se entumece y agarrota por vivir tanto tiempo comprimida por la rutina y el aburrimiento de una vida que no es vida sino c\u00e1rcel, una celda invisible (e invivible) que poco a poco se levanta a nuestro alrededor para encerrar nuestras mentes, nuestros deseos y nuestros sentimientos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Como ya dijeron unos sabios: Pasi\u00f3n o Barbarie.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><em>\u00bfRecord\u00e1is, all\u00e1 cuando \u00e9ramos ni\u00f1os, muy ni\u00f1os; cuando las personas mayores se agachaban penosamente con el objeto de besarnos, y nos empin\u00e1bamos nosotros sobre la punta de 105 pies para ver lo que ocurr\u00eda encima de las mesas, qu\u00e9 grande era el espacio? El comedor, la sala, la alcoba, eran vastos terrenos de juego o de batalla, donde se escalaban las sillas, se exploraban los rincones, y donde uno pod\u00eda esconderse. Los largos corredores eran de d\u00eda pista de carreras, de noche t\u00faneles inacabables y llenos de peligros. La casa era un mundo. Lo infinito empezaba en la calle. Traspasado el umbral, nos hund\u00edamos en el caos sin fondo y sin t\u00e9rmino, donde es locura aventurarse solo. Un paseo era una expedici\u00f3n lejana y maravillosa, en que no era sensato confiarse a otros gu\u00edas que a nuestros padres. A la vuelta, al divisar la silueta familiar de nuestra vivienda, sent\u00edamos algo de lo que habr\u00e1 sentido Col\u00f3n en su primer regreso, cuando reconoci\u00f3 en el p\u00e1lido horizonte las monta\u00f1as de la patria.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><em>Crecimos, y el espacio disminuy\u00f3, como si nuestro cuerpo lo devorase. Aprendimos geodesia y astronom\u00eda, y sigui\u00f3 disminuyendo, devorado por nuestra inteligencia. Las distancias siderales son enormes, pero las medimos y nos parecen razonables; lo infinito empieza detr\u00e1s de las \u00faltimas nebulosas, pero no es un infinito vivo y rumoroso, pre\u00f1ado de gestos como la ciudad cuyas olas bat\u00edan nuestra puerta, sino el pozo negro e inerte de donde el telescopio no saca nada. El Universo, despojado del misterio que lo agrandaba y ahondaba en nuestra tierna fantas\u00eda, se ha reducido a una figura geom\u00e9trica, aislada en mitad del pizarr\u00f3n celeste.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><em>El tiempo se modifica tambi\u00e9n con la edad, y esto es m\u00e1s grave. Vivir en un espacio m\u00e1s o menos ancho no nos ata\u00f1e tan \u00edntimamente, no afecta tanto nuestra conciencia como vivir m\u00e1s o menos deprisa. Cada vez vivimos m\u00e1s deprisa. No busqu\u00e9is la impresi\u00f3n de lo eterno en las conjeturas de lo prehist\u00f3rico, ni en los abismos de la geolog\u00eda, sino en la cinta esfumada de vuestros recuerdos remotos. \u00bfQu\u00e9 son las \u00e9pocas del globo comparadas con la inmensidad de siglos que hemos necesitado para separar nuestro ser de la realidad exterior, para distinguir los lineamientos fundamentales de nuestro esp\u00edritu, para cuajar en \u00e9l una sensaci\u00f3n definida, una idea, para comprender la palabra ajena y pronunciar la propia, para tender uno a uno los hilos sutiles que nos atan a las cosas? Los sabios dir\u00e1n que al cabo de tres o cuatro a\u00f1os un ni\u00f1o ha logrado todo eso, pero esta apreciaci\u00f3n se hace desde fuera. Por dentro, la formaci\u00f3n de los sentidos y de la raz\u00f3n del hombre exige una eternidad. Retroceded en vuestra memoria, cavad el lecho de vuestro pasado; nunca hallar\u00e9is su l\u00edmite, nunca exclamar\u00e9is: \u00abcomenc\u00e9 aqu\u00ed\u00bb. Siempre la oscura avenida se prolongar\u00e1 en la llanura, juntando y desvaneciendo trazos y colores en un punto inaccesible. Siempre quedar\u00e1 una vaga y creciente regi\u00f3n por sondar. Llegar\u00e9is a las tinieblas, pero no al principio de vuestro ser. Todos llevamos en nosotros una historia tan antigua y venerable como la de la creaci\u00f3n misma.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><em>Constituido lo esencial del alma, fijos los rasgos principales del car\u00e1cter y de la fisonom\u00eda, el tiempo se acelera. Todav\u00eda chiquillos a\u00fan, las horas duran; un d\u00eda de fiesta, un almuerzo en el campo, representan tesoros casi inagotables de alegr\u00eda; un mes resulta plazo indefinido; un a\u00f1o es la mitad de la existencia. M\u00e1s tarde, adolescentes, el tiempo se encoge. Nuestra mirada alcanza m\u00e1s lejos; calculamos sin v\u00e9rtigo la fecha en que acabar\u00e1 el curso y hasta la carrera emprendida. Concebimos con exactitud sucesos que antes ten\u00edamos por pr\u00e1cticamente imposibles, la muerte de nuestros padres, nuestra propia muerte. Vemos envejecer. Envejecemos. El tiempo se apresura. El ritmo de nuestra vida retarda, y el tiempo corre y nos sumerge y nos desmorona. Cuando nuestro organismo, en su per\u00edodo inicial hacia las conquistas primordiales de la especie, se transformaba con frenes\u00ed creador, pose\u00edamos el tiempo, es decir, el ritmo general de todo, nos un\u00edamos a \u00e9l, a \u00e9l nos enrosc\u00e1bamos y le acompa\u00f1\u00e1bamos, y \u00e9l era para nosotros espl\u00e9ndidamente interminable. Pero detenidos en nuestro desarrollo, inm\u00f3viles en nuestra efigie, el tiempo nos deja atr\u00e1s y se aleja riendo, y pasa, insensiblemente m\u00e1s y m\u00e1s r\u00e1pido. Apenas vivimos; somos un bloque de costumbres inveteradas, plantado en un \u00e1ngulo del camino para marcar la distancia que otros recorren. En nosotros se lee la horrible velocidad del tiempo.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><em>El tiempo vuela, nos ara\u00f1a la carne, nos estruja, nos destroza al intentar arrebatarnos en su ligera huida. Ni siquiera nos aburrimos despacio. Hasta el dolor, hasta la desesperaci\u00f3n concluyen pronto. \u00bfQu\u00e9 son los a\u00f1os para el viejo? Minutos que faltan. Las aguas del r\u00edo invisible se deslizan tan veloces que descubrimos al fin que algo las llama, las sorbe. El cauce se estrecha, las aguas no fluyen, caen. El tiempo se precipita, se desploma. Una l\u00ednea corta la corriente. Es la catarata final: al borde el tiempo enloquecido empu\u00f1a nuestros despojos miserables, y con ellos se lanza a la sima de donde nada vuelve.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/files\/2014\/01\/tumblr_m5ajvp1NED1qaobbko1_500.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-2527\" alt=\"Todo est\u00e1 bien, nadie es feliz.\" src=\"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/files\/2014\/01\/tumblr_m5ajvp1NED1qaobbko1_500.jpg\" width=\"564\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/files\/2014\/01\/tumblr_m5ajvp1NED1qaobbko1_500.jpg 500w, https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/files\/2014\/01\/tumblr_m5ajvp1NED1qaobbko1_500-300x199.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 564px) 100vw, 564px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dejo a continuaci\u00f3n esta brillante reflexi\u00f3n del ensayista, escritor y periodista anarquista Rafael Barrett,\u00a0publicada originalmente en el Diario Asunci\u00f3n el 22 de noviembre de 1907, y que trata acerca del paso del tiempo y c\u00f3mo nos afecta, c\u00f3mo la vida &hellip; <a href=\"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/?p=2556\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":7045,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[24],"class_list":["post-2556","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos","tag-reflexion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2556","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7045"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2556"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2556\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2560,"href":"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2556\/revisions\/2560"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2556"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2556"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vozcomoarma.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}