Última pronunciación pública al respecto de la agresión cometida en el Veganqueer.

Nota previa: Este comunicado hace referencia a unos hechos acontecidos en el contexto de las jornadas Veganqueer de este año 2013, en las que un individuo, al cual muchxs considerábamos compañero y amigo, fue el protagonista de un gravísimo episodio de agresión a dos compañeras, en lo sexual y sobre todo en lo psicológico. A dicho episodio surgieron reacciones por parte de las compañeras y de aquellas personas que se posicionaron de su lado y chantajes emocionales, victimismo y falsedad por parte del agresor, herramientas que no deberían haberle funcionado pero que sin embargo llevaron a algunas personas a defenderle o a considerar desproporcionada la respuesta.

Tras los hechos las afectadas por la agresión sacaron un comunicado que fue publicado tanto en el blog de las jornadas (ver aquí) como en este mismo (aquí). Cuando publiqué el comunicado de las compañeras decidí que mi relación personal con el agresor, a nivel político y amistoso, había llegado a su final, pero hace unos días recibí en la bandeja de correo electrónico un mensaje suyo, donde incluía un enlace a un nuevo blog donde explicaba su versión de los hechos, adulterada y tan victimista como todo lo que él había dicho anteriormente sobre ello. Dicho mensaje venía suscrito como «Rectificar es de sabios», por lo que intuyo que quizás esperaba una rectificación por mi parte, que retirase del blog el comunicado sobre su agresión o algo similar. No pienso hacerlo, y aunque mi intención era zanjar las ciber-polémicas por considerarlas patéticas y no pensaba volver a dirigirme a ti, tu último comunicado ha sido la gota que colma el vaso y no he podido callarme. Bueno, ni he podido ni he querido, la verdad. Te has pasado de la raya, y ahora viene el momento de que pagues. Es una pena que los, aunque pocos, buenos momentos que tuve la oportunidad de compartir contigo se esfumen de esta manera y en su lugar sólo queden la rabia, el odio y la tristeza, pero es lo que hay. Hasta nunca.

Lo que sigue a continuación es una respuesta que pretende ser definitiva. Si alguien quiere leer el comunicado de Jaime al que esto pretende contestar, puede hacerlo en su blog (aquí). Personalmente, aclaro que no pienso seguir con esto. Esto es la última de mis intervenciones públicas al respecto. Lo que pasa en el gueto se queda en el gueto…

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«Quisiera decir algo, pero quizás sea inútil. Nos han vuelto a engañar, una vez más de manera sutil, como lo suelen hacer. Hemos sido generosas, acogedoras, maternales. Hemos hablado, discutido, cantado, exhibido hasta los más ingenuos de nuestros gritos, sin comedimiento, sin pudor femenino, con la absurda esperanza de hacer comprender a quien no puede comprender, ni quiere comprender, cuánta libertad, cuánta autenticidad, cuánto amor, cuánta vida se nos ha quitado. Todo ha sido inútil, hermanas. Los ojos de ese hombre que circula entre nosotras, con su cara falsamente respetuosa y que dice que quiere informarse, conocernos mejor, porque sólo conociéndonos mejor podrá cambiar su relación con nosotras, de todas sus falsas e hipócritas justificaciones, ésta es la más sucia. Como os iba diciendo, los ojos de este hombre son los ojos del sempiterno macho que lo deforma todo porque todo lo ve en el espejo del ridículo y la burla. El sinvergüenza es siempre el mismo.» W.I.T.C.H. (Women´s International Terrorist Conspiracy from Hell).

Reconozco que, tras leer tu nuevo comunicado, por unos instantes, lograste confundirme, lograste hacerme dudar, incluso conseguiste que me sintiese mal por haber publicado el comunicado de las compas agredidas sin haberme puesto antes en contacto contigo. Pero, afortunadamente, no tardé en salir de mi error. La millonésima de empatía que tus palabras me llevaron a sentir por ti se disipó pronto, y en su lugar quedó la náusea.

Me parece vomitivo, con todas las letras, el modo en que abordas los hechos. Para ti los sentimientos de las demás no cuentan, y la única victima eres tú. Comienzas el comunicado creando en torno a ti una coraza dialéctica que tiene como supuesto objetivo eximirte de responsabilidades por todo lo que dirás después. “Tengo un grave problema a la hora de poder gestionar mis emociones”. Con esto tratas de inhibir cualquier impulso que, molesto o directamente asqueado por tus palabras, pueda ser dirigido contra tu integridad física. Buscabas crear una sensación colectiva de: “Pobrecito, tiene problemas psiquiátricos, no vamos a responder con contundencia porque no sabe lo que hace”, convirtiéndote así tú en la víctima y todas las demás en desalmadas que no tienen en cuenta tu diversidad funcional en lo psicológico a la hora de evaluar y contestar a tus excesos. En primer lugar, tendrás un problema para la gestión de tus emociones, pero también una habilidad tremenda, fruto quizá de un arduo entrenamiento de la misma, para manipular las de lxs demás. Curioso, ¿no? Si eres consciente del problema, lo adecuado, desde un punto de vista anti-autoritario que busca no involucrar a terceras personas en situaciones desagradables si es posible evitarlo, sería que te currases con especial hincapié tus propias reacciones para evitar que estas se pasen de la raya dañando a otrxs que no tienen la culpa de tus problemas. Una cosa es empatizar con las personas psiquiatrizadas (entre las cuales me cuento, pues estoy diagnosticado como TDAH y aunque dicho trastorno no existe, a veces pierdo el control de mis arrebatos y enfados) y otra que pretendas escudarte en tus problemas para hacer lo que te dé la gana y que pretendas irte de rositas. No, esto no funciona así. Respóndeme a una cosa, ¿crees que el asesino de Carlo Giuliani, el ex-carabinieri Mario Placcanica, merece recibir una dolorosa lección por haber terminado con la vida de un compañero? Si la respuesta es afirmativa, como creo que será el caso, ¿sabes que el asesino de Carlo, poco después de su crimen, fue sometido a un análisis psicológico y posteriormente apartado del cuerpo de Carabinieri porque, al parecer, era emocionalmente muy inestable? Espero que, con este símil, comprendas por qué no nos vale como excusa tus dificultades para la gestión de tus emociones y por qué, en caso de contacto visual, mucha gente procederá posiblemente a agredirte de manera bastante seria. Yo, por ahora, opto por la simple y llana indiferencia, aunque te advierto que si te acercas a mí no dudaré en alejarte como considere oportuno. Métete en la cabeza que no te quiero cerca, no quiero verte, ni oírte, ni sentirte, ni tus excusas, ni tus disculpas, ni ayudarte porque no te lo mereces, porque tras varios días desde los hechos, y tras haber reflexionado, sacas un nuevo comunicado donde, en lugar de disculparte y de asumir tus fallos, sólo continúas asegurando la posición de tu ego con tópicos machirulos y claro desprecio hacia los sentimientos de las damnificadas por tu comportamiento, que para colmo medio escondes tras un cínico discurso pro-reconciliación.

Continúas tu desafortunada misiva sentenciando, sin pelos en la lengua, lo siguiente: “Sandra, María y otras compañeras asistentes al Veganqueer fueron violadas de pequeñas. Al sentirse agredidas se activa el recuerdo de la violación y se me identifica con él”. En este caso, el objetivo se mantiene, protegerte de posibles alegaciones en tu contra, pero la estrategia varía. Ya no va de hacerte la víctima para que así haya que perdonártelo todo, no. Ahora es quitar credibilidad a algunas compañeras, citando expresamente a Sandra y María, y para ello utilizas nada menos que un tema tan delicado como el de haber sufrido una agresión siendo niñas. ¿Tú eres imbécil o qué?, ¿te das cuenta de lo que dices?, ¿quién te crees que eres para hacer público de esa manera un hecho tan delicado e íntimo del pasado de dos compañeras?, ¿esa es tu forma de resolver los problemas, acusar a las compañeras de exagerar y ver agresiones donde no las hay sólo porque fueron violadas de niñas? Como siempre, te pasas por las partes nobles los sentimientos y el dolor que tus palabras puedan provocar en los corazones de dos personas a las que, supuestamente y según repites de forma incansable a lo largo de tu comunicado, quieres mucho. No es por nada, pero parece que no sabes lo que es querer, apreciar, no sabes nada de comprensión, de cariño, de calor humano. Conozco a una persona, gran compañera y mejor amiga, que fue violada de pequeña y te aseguro que, salvando a un círculo de confianza bastante exclusivo, cualquier otra persona que haga un comentario improcedente sobre dicho suceso se lleva como respuesta automática y sin previo aviso un par de ostias. En tu caso, por lo visto, sigues tirando piedras contra tu propio tejado. ¡Te estás luciendo!. Sigue así, sigue…

Por otro lado, es precisamente cuando has sufrido una violación, cuando aprendes a reaccionar con mayor efectividad contra las mismas. Es posible que te pueda el miedo (a diferencia de ti, yo no voy a ponerme a jugar a los psicólogos), es cierto, pero las compas que conozco que han sido violadas (y no son pocas) se han empoderado con el paso del tiempo, y me cuesta mucho creer que Sandra y María te identificasen como un agresor gratuitamente, sin que tú indujeses a ello a priori.

Otra sentencia que me hace mucha gracia por lo patético de su contenido es: “El ambiente era queer insurreccionalista, por lo que a la más mínima sospecha de agresión se responde con ultraviolencia (léase «Espacios Peligrosos).” ¡Vaya, vaya, vaya!, ¡has pasado del rol de psicoanalista al de Félix Rodrigo Mora!, ¡curiosa mutación! No, ahora en serio. “El ambiente era queer insurreccionalista” Bueno, que yo sepa, antes de ser tú el objeto de esas presuntas autodefensas violentas que ahora tratas de presentar como fuera de contexto pero que en caso hipotético de haber existido más allá de tus teatros victimistas, habrían sido originadas por ti (ninguna agresión sin respuesta, ¿te suena?) no veías mal el empleo de la violencia para detener una agresión cuando los medios disuasorios verbales no daban resultado. ¿Te has hecho pacifista y nadie se ha enterado? Lo de mencionar el fanzine Espacios Peligrosos ya no sé si reírme o llorar. Créeme, si hubiera un comando de Bash Back en Manzanares tú no seguirías vivo.

Por otro lado, me gustaría saber a que clase de “ultra-violencia” te refieres. Como digo, no me consta de la presencia en Manzanares de un Black Block integrado por putas lesbianas transnegras y SCUM armadas con bates de béisbol y cadenas decididas a darte una paliza. Si con esas «ultraviolencias queers e insurreccionalistas» que mencionas te refieres a un empoderamiento radical de las afectadas y afines solidarias contra tus idas de olla, entonces sí. Si llamas ultra-violencia a que te quiten de las manos la porra extensible con la que amenazaste a las mismas compañeras que previamente agrediste, entonces sí. Si llamas ultra-violencia a subirte en un coche y no dejar lugar a tus elocuentes excusas mientras te alejaban del pueblo, entonces sí. No obstante, yo creo que sí tendría que haber existido una “ultra-violencia queer” en Manzanares, pero de todas maneras, puesto que no he estado y que más allá de conocer a las damnificadas (y a ti también, por desgracia), esta agresión no me ha tocado en lo personal, me voy a ahorrar el hacer juicios de valor sobre la reacción de las compas, pero sí diré que en ningún caso me parece desmesurada (si acaso lo contrario, bastante se han contenido) y que, como bio-hombre que intenta liberarse de sus roles patriarcales sabiendo que no es perfecto y que aun está infestado de ellos, sólo puedo decirle a las compañeras ¡¡BRAVO, JODER!!, enhorabuena por empoderaros, enhorabuena por no callar, por dar el paso, pese a la dificultad que supone, y denunciar públicamente esta agresión y a su protagonista, actos así son los que hacen falta para que el valor se contagie y deje de funcionarles las estrategia del terror a los mismos que os reducen a objetos inanimados con los que satisfacer sus frustraciones sexuales. Esto no lo digo asumiendo un tono paternalista, sino tratando de animar a las demás que puedan leer esto y que hayan estado envueltas en situaciones parecidas a que reaccionen. Una vez, una amiga feminista me echó la bronca por esto mismo, diciéndome que desde mis privilegios era muy fácil animar a las tías a responder, y que debería callarme y centrarme en currarme mis movidas en lugar de animar a nadie a nada sin saber lo que siente. Por eso, espero no ofender a nadie con esto y si es así, tiene el e-mail para réplicas y criticas.

Respecto al pirateo de tu blog y de tu cuenta de correo, bueno. No voy a valorar si es ético o no, sólo te digo que es una respuesta más, una de tantas que vendrán, pues has metido la pata, la has cagado y ahora más te vale prepararte para lo que se te viene encima (vuelvo a repetirte, ¿te suena lo de Ninguna agresión sin respuesta?).

Habrás notado, llegadxs a este punto, que mi postura es parcial y, en efecto, lo es. Me posiciono a favor de las agredidas, sin condiciones ni medias tintas, ¿por qué?:

1 – Porque no son pocas las compañeras que últimamente han denunciado, a la luz de estos hechos, tu falta de trabajo de género, especialmente en cuestiones de consentimiento dentro de las relaciones sexuales no monógamas. En varias confío plenamente, y dudo seriamente de la existencia de intenciones oscuras de confabular contra ti, dado que ellas no ganan nada con dicha actitud y me parecen gente lo suficientemente madura y honesta, por lo que no me creo esos juegos conspiratorios que tú has montado en tu imaginación y que pretendes vendernos a todxs para así excusar tus meadas fuera del tiesto. Además, algunas de esas personas que han criticado, por separado, las mismas cosas de ti, no se conocen entre sí, y esto implica que todas cuentan con una experiencia común contigo insatisfactoria y desagradable a la hora de tratar determinadas cuestiones. ¿Por qué será?

2 – Porque las personas que me han relatado, vía e-mail o por otras vías de contacto y en mayor o menor detalle lo acontecido, así como el comunicado, explicaron situaciones y actitudes que sólo una mente muy enferma podría inventarse de la nada para acusar luego de ello a alguien inocente. Porque no es la primera vez que te pasa, ni la segunda, ni la tercera, y esto es algo que tú mismo has reconocido, así como otras compañeras y compañeros, comprometiéndote siempre a trabajártelo para cambiar y no haciéndolo luego, reincidiendo una vez tras otra hasta que, en esta ocasión, has ido demasiado lejos, el vaso se ha desbordado y la paciencia se ha agotado, poniéndote en el punto de mira.

3 – Porque, a día de hoy, 26 de agosto de 2013, afirmo y dejo claro que confío plena y totalmente en tres de las personas directamente implicadas que denunciaron abiertamente tu conducta, y que mencionaré a continuación citando sólo sus iniciales (te bastará para saber quiénes son y lxs demás no necesitan enterarse de los nombres, aunque tú juegues a publicar por ahí nombres e intimidades de la peña, facilitándole el curro a nuestros «amigos» de la Brigada de Información): P., D. y R. Ninguna de tus pataletas o lloriqueos, ni nada de lo que, a estas alturas, puedas hacer, es suficiente para quebrantar esa confianza.

Haznos un favor, y sobre todo, háztelo a ti mismo. Desaparece. Desaparece y no vuelvas. Antes de que esto tenga que ir más lejos, desaparece. No te comuniques conmigo, no me molestes, no me agobies ni trates de convencerme de tu a todas luces falsa inocencia. Vete Jaime, es lo mejor que puedes hacer, porque si no ten por seguro que lo lamentarás. No es una amenaza, es un consejo.

Machete al machote. Si tocas a una, ¡tocas a la manada entera!

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