Una manifestación por las calles de Compostela responde al desalojo de la recientemente re-okupada Sala Yago.

Ayer, 17 de febrero de 2014, fue desalojada por la mañana la Sala Yago, que permanecia okupada desde hacía casi una semana por activistas procedentes de diferentes movimientos sociales de la urbe compostelana, con el objetivo de convertir sus abandonadas paredes en un espacio abierto al barrio y a todo el mundo, un lugar libre del mercantilismo que con su impenitente despotismo rige y domina este mundo, libre de autoridad, libre de la corrupción que rodea al consistorio y sus estructuras e instituciones así como también al limitado catálogo de sucedáneos que nos ofrece como «oferta cultural» y que no esconden otra cosa que intereses económicos (Ciudad de la «cultura», turismo, parafernalia eclesiástica…) en una ciudad de postal creada para hacer de oro a los ladrones y llenar de miseria al pueblo.

La re-okupación de la Sala Yago fue una reacción a su estado de abandono tras el desalojo de la anterior okupación en noviembre de 2011, cuando el alcalde, por aquel entonces el ahora imputado en tramas mafiosas Gerardo Conde Roa del Partido Popular, afirmó haber cerrado un trato con la propiedad del inmueble para convertirlo en una escuela de danza, con ciclos de jazz y otros estilos musicales. En más de dos años, sin embargo, nada se ha visto de aquel supuesto plan, y en el silencio total sólo roto por los pasos de los esclavos, la Sala Yago se pudría en el olvido, mientras buitres sobrevolaban ansiosos su azotea esperando a que su estado de ruina permitiese obtener un nuevo terreno con el que seguir haciendo negocios a espaldas de la ciudadanía y en detrimento de la disponibilidad de espacios para el ocio y el cuestionamiento radical de las actuales condiciones de existencia, es decir, de lugares donde todas aquellas conciencias y sensibilidades que no comulgan con el actual estado de cosas pudiesen encontrarse, confluir y organizarse para, de una vez, cambiar de verdad las cosas, al margen de los partidos, los sindicatos y otros falsos críticos oportunistas con disfraz de salvapatrias.

La desesperación del sucesor de Conde Roa por impedir que un local así nazca en el corazón del casco viejo de la ciudad es evidente, hasta el punto de que 6 días ha tardado el tío en ordenar el desalojo desde la okupación (4 prolíficos días si contamos desde su apertura al público y la realización de las primeras actividades en el interior, entre las que se pudo encontrar desde documentales, comedores veganos, y debates hasta conciertos y actividades para niñxs). De algún modo, no nos engañemos, algunxs presentíamos que esto pasaría, pues la mafia empresarial no podía consentir en su ciudad una humillación semejante. Por eso, cuando la alarma del desalojo sonó, un buen número de solidarias llegadas tanto de la propia ciudad como de otras partes de Galiza nos dimos cita en la ciudad del apóstol para levantar nuestras voces por la Sala Yago y contra la corrupción del consistorio y sus organismos.

Así, eran alrededor de las 20:00 cuando las solidarias empezaban a acumularse en Porta do Camiño, entre gritos de «Sala Yago, espacio liberado!!» y otros, mientras los maderos rodeaban poco a poco al personal hasta que exigieron que alguien se responsabilizase de lo que pudiese suceder. Tras un buen rato concentradxs, finalmente pudimos salir en manifestación, cruzando la calle Virxe da Cerca entre banderas negras y verdinegras, petardos, jaleo y consignas como «Ni otra huelga ni otra procesión, aquí lo que hace falta es una insurrección», «La cultura no se desaloja», «Alcalde, recuerda, tenemos una cuerda…» y otras más clásicas como «Okupa, okupa, okupa y resiste», para luego continuar hasta la Praza de Galicia y atravesando varias calles del centro y el casco viejo hasta llegar a las puertas de la que hasta hacía menos 24 horas era un nuevo Centro Social Okupado arrebatado por segunda vez de las garras de la especulación, la Sala Yago. Una vez allí, se abrieron botes de humo y con ese efecto se procedió a la lectura del comunicado. Una vez leído, y pese a haber acordado con los maderos que disolveríamos, se empezó a caminar deprisa hacia la plaza del Obradoiro, donde entre el ayuntamiento de la ciudad y la famosa catedral se desconvocó finalmente la protesta.

Cabe señalar que al final, y una vez que la mayoría de la gente se había marchado, algunos policías intentaron encapsular a varias personas para identificarlas, pero al ver que volvíamos y que nos habíamos dado cuenta, se echaron atrás. Desconozco si a posteriori se produjo algún incidente más.

La cantidad de asistentes a la mani varía según fuentes, y yo sinceramente no me puse a contar a la peña. Hay quien dice que en la mani había entre 200 y 300 personas, otras dicen que entre 150 y 200, y yo no sé dónde situar la cantidad de gente, pero lejos de una guerra de cifras que en nada ayuda, lo cierto es que fue una manifestación satisfactoria pese a lo tranquilo y ordenado de su desarrollo. Quizá a algunxs nos habría gustado responder al desalojo de una forma más contundente, pero el objetivo de visibilizar la problemática existente con las instituciones, sus ataques sistemáticos a los espacios culturales autogestionarios y no sujetos a sus esquemas y normas, y las mentiras sobre nosotrxs con las que los medios de comunicación al servicio de esa élite bombardean a su público diariamente para deslegitimar las respuestas a sus infames políticas, se logró con creces, y además, el dispositivo policial desplegado para la ocasión no nos permitía contemplar otras estrategias, avanzando rodeadxs en todo momento por una buena cantidad de mercenarios, que, sin embargo, se mostraron sospechosamente dialogantes (salvo el detalle del final, claro). Supongo que los maderos habrán aprendido la lección de la última vez y quisieron asegurarse de que la situación no se les iría de las manos. Bien jugado… No obstante, quiero recordar una de las consignas que surcaron el aire de Compostela ayer: «No hay dos sin tres, no hay dos sin tres ¡La Sala Yago será nuestra otra vez!»

Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir. Tenemos las llaves de todas vuestras puertas…

¡La Sala Yago nos pertenece a todas! ¡La cultura no le pertenece a nadie!
Nunca desalojaréis nuestras conciencias.

Video de la mani por Galiza Contrainfo:

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