España duplica en población reclusa la media europea con una de las tasas de delincuencia más bajas del continente

Recojo y traduzco de Abordaxe la siguiente noticia-reflexión sobre la especial dureza del sistema penal en el Estado español, a pesar de que el índice de delincuencia está entre los más bajos de Europa.

El objetivo de publicar esto no es en absoluto victimizar o pedir un sistema penal «más laxo, menos duro». El Estado dispone de armas y las usa contra nosotrxs, lo hemos asumido, y esperar que ese Estado acceda a aflojar el nudo con el que ahoga a quienes se atreven a desafiarlo, es iluso, pues la historia y los hechos nos cuentan que el Poder sólo renuncia a la dureza de su violencia y represión cuando no se siente amenazado y por lo tanto ve más conveniente mostrar un rostro democrático y tolerante, que se traduce en paz social, anestesia para los movimientos sociales y una represión más «suave» para quienes, aun así, le atacan. El problema no es la dureza de la ley, sino su existencia. El problema no es el grado en el que el Estado abuse de sus fuerzas y funciones, sino su existencia.

No obstante, me parece importante reflejar estos datos para desmentir las falacias que sustentan la ideología que a su vez da soporte a todo el imaginario punitivo, vendiéndonos que el Estado español es «demasiado permisivo con lxs delincuentes» mientras bombardean con titulares sensacionalistas sin reflejo en la realidad, y usando esto para justificar sus continuas reformas, endureciendo más y más el sistema penal y aumentando exponencialmente la presión sobre quienes hemos decidido organizarnos para tratar de negar el mundo de la autoridad.

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Según un estudio elaborado por la ROSEP (Red de Organizaciones Sociales del Entorno Penitenciario), el número de personas encarceladas en el Estado español debería reducirse a la mitad para entrar en consonancia con el promedio europeo. Queda así desmentida la absurda falacia de que España es un país con un código penal laxo, con un sistema penitenciario en el que lxs delincuentes entran por una puerta y salen por la otra. Mentira sin escrúpulos que llevó a los políticos de uno y otro pelaje a realizar populismo punitivo, legislando a golpe de titular periodístico, endureciendo sucesivos códigos penitenciarios y pidiendo a grito pelado la cadena perpetua revisable, supuestamente para equipararnos a una Europa cada día más distante, mientras en la realidad nos habíamos equiparado a las tasas penitenciarias de las repúblicas plataneras.

La tasa de delincuencia del Estado es un 27% inferior al promedio europeo (menor que la de Suecia, Dinamarca o Finlandia) y su índice de homicidios es el tercero más bajo. Mientras tanto, la tasa de encarcelamiento es la segunda más alta de Europa (un 34% por encima de la media) y la duración de las condenas duplica ampliamente el promedio comunitario (18 años de condena promedio frente a los 7,1 de la Unión Europea -8,5 en Alemania, 8,4 en Francia y 6,1 en Italia-). Esto se debe a los sucesivos endurecimientos del código penal que, a pesar de la reducción paulatina del número de delitos, incrementó sobremanera las penas hasta multiplicar por dos el número de encarcelados con respeto a la década de los ’80. Por otro lado, mientras en otros países del entorno apuestan por otro tipo de medidas punitivas que no impliquen la entrada en prisión, España endurece las condenas, lo que ocasiona el tremendo desfase que implica que la mitad de lxs presxs del Estado español estarían libres si fueran condenadxs en otros lugares de Europa.

Nosotrxs, como anarquistas, nos oponemos radicalmente al sistema judicial y penitenciario que lamentablemente sufrimos, pero eso no implica que no denunciemos el excesivo rigor con el que este Estado aplica su propia legislación (que evidentemente nosotrxs no compartimos pero sí padecemos) así como la descompensación represiva con respeto al resto de países capitalistas de nuestro entorno directo.

C.R. para Abordaxe!

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