Solidaridad con las 11 personas expulsadas de un vuelo de la compañía Vueling por oponerse a la deportación de personas migrantes

Para expresar vuestro apoyo con las personas expulsadas de un vuelo de la compañía Vueling por solidarizarse con una persona migrante maltratada que estaba siendo deportada, se ha abierto un blog donde también se puede encontrar más información. Para acceder, click aquí.

Según informaron diferentes medios tanto de la prensa burguesa y comercial como de la prensa alternativa y otros medios más específicos y de cariz más activista en la solidaridad con las personas migrantes, este sábado, 15 de julio, 11 personas fueron expulsadas y amenazadas con represalias legales después de que hubiesen protagonizado una protesta en el interior de un vuelo de la compañía Vueling que salía de Barcelona con destino a Dakkar para dar la cara por una persona migrante que viajaba deportada en ese vuelo (si bien la compañía pretendió hacer creer que su condición era diferente, definiéndole como «inadmitido» y no como deportado, aunque en la práctica sean exactamente lo mismo, ya que esta persona habría viajado a España sin trabajo ni permiso de residencia, siendo rechazada en el aeropuerto sin que se le permitiese siquiera entrar en el país, y devuelta a su país), y que, esposada al asiento, presentaba un grave estado de ansiedad a causa de los malos tratos recibidos por la basura racista de la policía y de la Guardia Civil, cuyos abusos, palizas, vejaciones y otros malos tratos son frecuentes sobre las personas migrantes indocumentadas, tanto en las fronteras (no nos olvidemos de aquella masacre en la playa del Tarajal donde la Guardia Civil asesinó a más de 15 personas migrantes que intentaban cruzar la frontera a nado, disparándoles pelotazos de goma y botes de humo y provocando que se ahogaran) como en el interior de los CIE y de los vuelos de deportación, tanto comerciales como no comerciales.

Ante esta situación, entre una veintena y una treintena de personas pidieron explicaciones a la compañía aérea y manifestaron su malestar de forma espontánea, levantándose del asiento para impedir que el vuelo pudiese salir y solidarizándose con el migrante, según indicaron otres pasajeres presentes. Una vez se personó allí la Guardia Civil, hicieron bajar a todes les pasajeres y estas 11 personas fueron identificadas, acusades de infringir la Ley 21/2013 de seguridad aérea por, según una denuncia interpuesta por la compañía, «generar peligro para volar».

El vuelo, finalmente, salió a las 19:00, estando programado inicialmente para las 16:30, con la persona migrante a bordo, no lográndose detener su expulsión pero sí llamar la atención sobre unos hechos que permanecen silenciados por los medios de comunicación y que resultan realmente atroces, revelando el auténtico rostro de la Democracia occidental, que no es otro que el del racismo, el imperialismo, la violencia institucional y la explotación y marginación de la pobreza.

Todavía no está clara la gravedad de los hechos que se imputarán a estes 11 solidaries, y por lo tanto tampoco el impacto de las multas que podrían recibir. El abogado de les pasajeres expulsades, García Berrido, dijo que en ningún caso se trató de una acción premeditada sino que eran 11 personas que iban a viajar a Dakar y que ante el abuso decidieron posicionarse. También resaltó la desproporción de las prácticas de deportación, en las que son habituales los malos tratos a las personas migrantes.

Al piloto que se negó en rotundo a apoyar la solidaridad con la persona migrante y prefirió ejercer su asqueroso rol de cómplice de la represión (a pesar de que como piloto PUEDE ELEGIR no transportar personas indocumentadas expulsadas en su vuelo), a quienes preferís cerrar los ojos y hacer como si no fuese con vosotres, a quienes alimentáis y consentís con vuestro silencio cobarde y egoísta que estos abusos se sigan cometiendo, a quienes preferís mirar hacia otro lado y dejar que las fuerzas del orden sigan «velando» por vuestras queridísimas fronteritas europeas a base de pisotear derechos humanos constantemente (esos mismos «derechos humanos» de los que las democracias occidentales alardean al compararse con otros regímenes políticos), dejadme recordaros aquel refrán que dice «ojos que no ven, corazón que no siente». Los vuestros hace tiempo que no laten, ni se encogen. ¿De verdad podéis vivir así? A mí me daría vergüenza…

Toda mi solidaridad hacia las 11 expulsadas, y hacia todes les que, ante una situación así, no eligen el silencio cómplice ni la cómoda ceguera autoinflingida, y se levantan, se encadenan, alzan la voz y se ponen en medio, aun sabiendo que se arriesgan a perder su vuelo y a sufrir las represalias legales. Y sobre todo, todo el apoyo, respeto y admiración por las propias personas migrantes que resisten con palabras y actos a su propia deportación, jugándose algo más que perder un vuelo, arriesgando sus vidas, su integridad física, y un recrudecimiento de las medidas tomadas en su contra. Vuestro ejemplo es la primera motivación para cualquiera que se anime a resistir contra la máquina de deportación.

¡Guerra contra la maquinaria de expulsión y deportación!
¡Las aerolíneas que ganan dinero deportando seres humanos tienen oficinas, hagámosles una visita!

¡Abajo los muros de la Fortaleza Europa!

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