Euskal Herria/Francia – Sobre los disturbios en el campamento contra el G7 en Urrugne + Texto de Chats Noirs sobre el debate en torno a la violencia en las protestas

A continuación, sigue un comunicado que hemos recibido en el correo electrónico y que además de una pequeña crónica sobre los enfrentamientos vividos el pasado viernes 23 de agosto en los alrededores del campamento que la plataforma G7 Ez había organizado en Urrugne (Euskal Herria francesa) para las activistas que fueron a protestar contra la cumbre, también contiene un texto que fue encontrado en el campamento días antes de los disturbios y traducido, sobre las discusiones y tensiones que se produjeron alrededor de la cuestión de la violencia.

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Lo siguiente no es una reivindicación, ni tampoco pretendemos expresar ningún sentimiento colectivo. Se trata simplemente de una reflexión de algunas anarquistas que viajamos para movilizarnos contra el G7 sobre los hechos del pasado viernes 23 de agosto. No pretendemos hablar por nadie que no seamos nosotras mismas, y sabemos que seguramente existirán distintos análisis de lo ocurrido. Este es el nuestro.

El pasado viernes 23 de agosto, las inmediaciones del campamento organizado en Urrugne contra la cumbre del G7 celebrada en Biarritz fueron el escenario de enfrentamientos entre policía antidisturbios y algunas manifestantes.

Para contextualizar, es importante señalar que anteriormente, la policía había cargado contra las participantes de una manifestación, en principio no-violenta, que pretendía bloquear de manera simbólica varias rotondas de las carreteras, como una forma de rechazo a la cumbre y a la política represiva desplegada para la ocasión, mientras que otro grupo intentó cortar la autopista A63. Durante la manifestación, se produjeron varias provocaciones policiales, que culminaron con cargas y lanzamiento de gases y balas de caucho “flashball”, causando varias heridas y la detención de al menos 12 personas. Algunas de las que se replegaron decidieron luego contraatacar y respondieron a la violencia de los maderos con autodefensa cuando vieron que algunas patrullas habían seguido a las manifestantes hasta la entrada al campamento, en una prolongación de la bravuconada anterior, dando la bienvenida a la policía en forma de pedradas.

Se construyeron barricadas en las entradas y encapuchadas que se encontraban en el campamento porque habían optado por acudir a otros talleres o actividades y no habían estado en la manifestación empezaron a agruparse para bloquear los accesos a los maderos y cuidar de aquellas que volvieron de las cargas con heridas o sufrimiento psíquico. Las vallas de alambre que delimitaban algunos caminos de entrada al campamento fueron arrancadas y usadas para reforzar las barricadas, y se volcó un contenedor de vidrio, mientras se recogían y se rompían en pedazos más pequeños las piedras y adoquines, y se recogían palos y otros objetos que pudiesen emplearse para la defensa. La policía trató de acceder pero fue repelida ya en el acceso principal por un gran número de encapuchadas que con coraje y rabia, piedras, botellazos y pirotecnia, se enfrentaron a sus gases lacrimógenos, sus balas de caucho y sus granadas aturdidoras, mientras en la pequeña colina, otras permanecían atentas, producían nuevos proyectiles y continuaban levantando barricadas en la carretera principal. Finalmente, una última carga policial obligó a las incontroladas a retroceder y ocultarse o continuar con pequeñas escaramuzas hasta caída la noche. Los maderos, por su parte, no entraron en el campamento aunque sabemos que permanecieron un buen rato vigilando los accesos al mismo. Sus helicópteros, por supuesto, no cesaron en ningún momento, ni en los días anteriores o posteriores, de sobrevolar el campamento y la zona circundante. Finalmente, la cifra de compañeras detenidas es 17 según la prensa y el equipo de apoyo legal.

Aunque fuese durante apenas unas horas, los disturbios convirtieron en zona de combate un campamento que, hasta entonces, había pretendido mostrarse ante la opinión pública bajo un estandarte legalista que a nosotras simplemente nos daba asco, rechazando expresamente las acciones “violentas”, condenando cualquier “violación del consenso sobre las acciones” (un “consenso” en el cual la gran mayoría de asistentes a la contracumbre no habíamos sido invitadas a participar) y pretendiendo que todas las expresiones de descontento con el G7 que se produjesen durante estos días se ajustasen a su agenda institucional y reformista. No vamos a entrar a valorar el hecho de que grandes ONG como Oxfam (vinculada a escándalos sexuales por entre otras cosas prostituir menores haitianas a cambio de su hipócrita “ayuda humanitaria”) o partidos políticos como Podemos figuren entre las principales organizaciones implicadas en la organización de la contracumbre, afirmando una intención de construir “alternativas” al mismo sistema capitalista, patriarcal, colonial, industrial, especista y criminal que representan y cuyas estructuras perpetúan con su asistencialismo corporativo y su socialdemocracia de salón y urna. Sin embargo, sí nos parece interesante destacar que durante los primeros días de acciones contra la cumbre se produjeron tensiones y disputas en el campamento sobre la violencia, su legitimidad y su validez como herramienta de autodefensa dentro de los ambientes políticos radicales, anticapitalistas, etc. Tanto que el campamento amanecía cada noche con nuevas pintadas contra el appelisme, contra la policía y contra el pacifismo y el diálogo con las autoridades.

Sabemos que, como siempre, a algunos no les interesa que formas de lucha autónomas, coordinación informal y acciones sin líderes pongan en peligro sus privilegios, y para evitarlo son capaces incluso de animarnos al chivateo y la delación (¿cómo obviar al “simpático” sujeto que en medio de una asamblea del campamento intervino para animarnos a delatar a las personas que el día anterior habían golpeado a un fotógrafo amigo suyo por tomar imágenes de una manifestación sin consentimiento y ponerse chulo una vez se le pidió que dejase de hacerlo?). Nosotras, sin embargo, no tenemos ni aceptamos ninguna jerarquía. Actuamos por los impulsos que nos laten y nos remueven por dentro, organizadas en base a nuestras afinidades y buscando la coherencia entre esas sensaciones y nuestros actos, priorizando siempre la justicia para las oprimidas frente a los privilegios y seguridad del opresor. Por eso atacamos a la policía en el campamento, para devolver los golpes, para no dejar impune la agresión, para exigir la liberación de las detenidas y para recordarle a esos cabrones y a nosotras mismas que juntas somos mucho más fuertes que su terrorismo de Estado.

Continuar debatiendo sobre la violencia a estas alturas simplemente nos parece una pérdida de tiempo. Quien siga cuestionando las formas de acción antes de poner el foco en la brutal violencia bajo la que vivimos sometidas todos los días o es un ignorante o es un desgraciado y no creemos que haya que darle más vueltas al asunto. Estamos un poco hartas de tener que justificar nuestra rabia y nuestro odio ante personas que luego no hacen el menor esfuerzo por replantearse, más allá de su civismo moral, las posiciones y espacios que ocupan en las distintas escalas de opresión que nos rodean y atraviesan. Por eso, en vez de seguir dando la chapa preferimos dejaros con un texto que hemos traducido tras encontrarlo escrito en francés en el campamento, firmado como Chats Noirs (Gatos Negros) y que creemos que expone a la perfección lo que pensamos.

Para terminar, gracias a todas las personas voluntarias que han estado currando todos estos días y las semanas anteriores en las tareas de cuidados necesarias para mantener el campamento y las acciones desarrolladas. A las que organizaron y llevaron a cabo los distintos talleres, a las que se curraron el equipo legal y el equipo médico, a las que tradujeron durante las asambleas para que todas pudiésemos entender, a las que cocinaron, a las que sirvieron la comida, lavaron los platos, recogieron las mesas, limpiaron y ordenaron las distintas instalaciones etc. Sin ellas probablemente nada de esto sería posible y pensamos que no se valora lo suficiente.

TOUT LE MONDE DÉTESTE LA POLICE!
LE PACIFISME COLLABORE ET TUE!
¡GUERRA AL G7 Y SU MUNDO!

Algunas felinas incontroladas

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TEXTO DE CHATS NOIRS

A medida que el mundo entra en una extinción en masa, el capitalismo está destruyendo cada vez más nuestros territorios, los Estados están endureciendo cada vez más el aparato policial, las desigualdades, el calentamiento global y otros problemas importantes que nos afectan. Todo esto nunca será resuelto por el capitalismo o por los Estados, que solo protegen y aseguran su despliegue.

La contracumbre es un lugar de convergencias, el momento para expresar el desafío político del capitalismo y las prácticas gubernamentales autoritarias, racistas, sexistas, ultraliberales y ecocidas.

Si bien el imperialismo capitalista se impone a la tierra y al pueblo, es aquí donde se alzan las voces y las prácticas para otro mundo, donde los pueblos que luchan por defender su tierra, su libertad, encontrarse y vincularse con otras personas que luchan por enfrentar la misma lógica destructiva.

Para el período del G7, en un contexto en el que los gobiernos están haciendo todo lo posible para garantizar que ninguna actividad crítica llegue a interrumpir esta cumbre, todo se pone en orden para reprimir las manifestaciones populares vigentes. La ciudad está militarizada, el territorio está dividido en entidades múltiples y aisladas accesibles a través de pasos limitados, el acceso por carretera y ferrocarril está bloqueado o controlado, el territorio está rodeado de armas militares y acribillado con cámaras de alta precisión, las comunicaciones están fuertemente enmarcadas…

Además, esta cumbre se celebra en un territorio que lucha por su autonomía al ser severamente reprimido por los Estados español y francés, sin dudar en cometer asesinatos selectivos y dictar severas penas de prisión. La población y el territorio bajo control sufren una ocupación policial y militar impuesta por el Estado a fin de reducir a la nada cualquier acto de resistencia a la opresión.

Tal despliegue de fuerza sugiere un gran desborde de las fuerzas de represión y la primera violencia será la ejercida por el Estado con el pretexto de la seguridad en un contexto de lucha de clases. La ubicación de la contracumbre está completamente bloqueada en este dispositivo y una gran máquina represora es efectiva.

Al establecer un evento citado y localizado, inserto en un programa aprobado por las autoridades municipales, departamentales y ministeriales, la Plataforma G7 Ez evita los parámetros de peligro del evento debido al despliegue extraordinario de las fuerzas represivas del Estado en el territorio vasco. Elige jugar al juego del Estado, que lo hace responsable de la seguridad y la marcha pacífica de las manifestaciones desde Bayona a Irún durante el período de la cumbre y la ocupación del territorio. Los líderes de la plataforma condenarán rápidamente cualquier acto considerado violento y ya han mostrado disociaciones preventivas, que juegan el juego del aparato represivo y ponen en peligro a todas las activistas.

Aceptar las reglas del Estado, acomodar las condiciones y estrategias de ocupación de las fuerzas de represión en el territorio vasco, pone en peligro la reunión de estos pueblos, estas luchas, estos territorios, y es un insulto a la libertad de los pueblos de decidir por sí mismos y a su autodeterminación.

La estrategia y el discurso adoptado otorgan legitimidad a las instituciones que nos oprimen a diario, sometiéndose a sus deseos, designando quiénes son las manifestantes buenas o malas y jugando al juego del discurso securitario de la clase opresora al ir contra las bases de la lucha de clases y la autonomía, olvidando lo contrarias que son nuestras libertades a sus intereses.

Para combatir las fechorías de la expansión capitalista sobre la vida, los cuerpos, los idiomas y las culturas, se necesitan diferentes formas de lucha. Todas son esenciales para evitar la celebración de esta cumbre, para oponerse a los arrestos y a mantener a la policía en cumplimiento.

Acudir a esta contracumbre de manera ofensiva respetando la diversidad de tácticas es dar fuerza al movimiento popular contra estas políticas mortíferas, fortalecer nuestros vínculos y crear nuevos, poner en marcha la respuesta definitiva al sistema actual de opresiones.

Las redes de lucha existen y es importante que cada una sea libre de actuar como mejor le parezca, allí donde no lo esperamos.

Ahora que la Plataforma G7 Ez acepta participar en este tipo de negociación y compromiso con los funcionarios estatales, despojándonos de nuestra rabia por dogmatismo o con fines políticos, es necesario oponerse firmemente a cualquier intento de disociar a los actores de la revuelta popular, tanto en actos, comunicaciones públicas, como en los tribunales.

Todas a negarse a colaborar en el simulacro de acuerdo con el Estado, ¡es hora de movilizarse, numerosas y decididas, y establecer una oposición y acciones firmes y decididas!
¡Por una contracumbre decidida, antisexista, antirracista, anticapitalista y libertaria!
¡No al G7, ni aquí ni en ningún otro lado!

Chats Noirs

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