México – «Nosotros no celebramos genocidios. Que vivan los corazones indomables.» Ataque incendiario a concesionarios en Ecatepec, México

Recibo en el correo electrónico y difundo a continuación, no sin antes disculparme por demorarme un poco en la publicación de la noticia (he estado liado estos días y apenas he tenido tiempo para dedicarme al blog), el siguiente comunicado que reivindica un ataque incendiario dirigido contra vehículos de dos concesionarios (de las marcas Chrysler y Fiat respectivamente) en algún lugar de Ecatepec, México, como gesto de rechazo a la «celebración» del 12 de octubre, que mientras aquí, en el Estado español, es para muchxs amnésicxs miserables un motivo de fiesta y alegría (sin reparar en el hecho de que lo que se conmemora es una invasión y un genocidio imperialista que dejó tras de sí innumerables cadáveres y el exterminio de toda una raza indígena y de su sabiduría), allí recuerda para muchxs otrxs la llegada del invasor occidental, y el comienzo de esta debacle civilizatoria:

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Quién vengara a esta tierra?
Esta tierra que escupe sangre
esta tierra que llora y gime
entre tormentas…
cada vez más grises.

Nosotros no celebramos genocidios. Que vivan los corazones indomables.

Cansados de aguardar las condiciones materiales propicias (que nunca llegarán), nos arrojamos a la nada envueltos en sentimientos de odio, tristeza, rabia y deseos de venganza.

El día de hoy, 12 de octubre del 2015, cobijados por las sombras, bajo el cielo estrellado que ya casi no se logra ver, salimos a las calles para descargar nuestra ira en un pequeño ataque, que solamente es un simbolismo en comparación con el ultraje milenario que ustedes han venido haciendo contra la tierra, el aire, los mares y los ríos, contra la vida salvaje y los grupos étnicos distintos al suyo.

Elegimos este lugar y esta fecha, por que para nosotros es profundamente significativo, el no olvidar la masacre genocida que implica la colonización de América por parte de Occidente, no sólo contra los grupos humanos que ya habitaban estas tierras (milenios antes de que nos “descubrieran”) sino también contra nuestra hermosa Coatlicue. El 12 de Octubre representa pues, el día que trajeron la peor maldición de todas: la civilización, el día en el cual comenzó esta asquerosa pesadilla llamada progreso, el sistema tecnoindustrial es un monstruo insaciable que devora la vida reduciéndola a cenizas, masas grises urbanizadas que materializan el escenario necesario para mantener esta forma de vida absurda, cobarde, tediosa e insatisfactoria, que ante todo, carece de sentido.

Quemamos sus coches, no queremos su espectáculo ni su mercancía, no queremos seguir colaborando con el envenenamiento de nuestro templo (la naturaleza), a través de sus máquinas de humo y sus roles de normalidad asesinos.

El atacar una manifestación minúscula de este nauseabundo sistema tecno-industrial, representa para nosotros, el sentido de nuestra vida, el desahogo de nuestra ira y nuestro llanto, no encontramos otra forma más digna de existencia que el vivir en el conflicto, empeñar nuestro aliento y concentrar nuestras pasiones más indómitas y salvajes en el ataque a todas las formas de dominación y domesticación.

Los arboles, los ríos, las montañas, nuestros abuelos los cerros nos piden venganza, los promotores del sistema tecnoindustrial arrasan con todo a su paso y nos quieren pacíficos, callados, tranquilos, en trabajos de mierda por dinero de mierda para comprar comida y diversiones de mierda, perdemos la vida tratando de ganarla y perpetuamos un sistema de pesadilla que ni el mismo infierno con todos sus demonios aguantaría, hemos hecho un mundo artificial a base de dolor y sufrimiento, matándolo todo por diversión en nombre del progreso, el infierno son estas asquerosas ciudades de concreto donde reina la angustia y la tristeza, donde nos enferman con químicos en la comida, en el agua, donde las medicinas intoxican nuestro cuerpo, donde ellos destruyen por diversión; y donde tú sigues con tu vida como si nada hubiera pasado, como si no supieras nada, leyendo las noticias pero sin enterarte de nada, sabiendo que nuestro planeta se muere, que nuestros hermanos animales no-humanxs se extinguen, que se masacran poblaciones enteras, que trabajamos para enriquecer a cerdos millonarios que se lucran con la miseria, que las cárceles se engordan de inocentes y que tu podrías ser el siguiente, que existimos gracias a la devastación ajena, que nos comemos el tormento de otros seres vivos, que torturamos en nombre de la puta ciencia y la tecnología, ciertamente la vida que nos han querido imponer no es digna de ser vivida. No aceptaremos como muchos vivir cual esclavos satisfechos.

No hay palabras dignas ni exactas para describir eso que sentimos, odiamos a esos promotores de toda esta miseria hasta vomitar (y no tienen idea de cuánto), si les digo que me mataría con tal de que mueran también me quedo muy corto. No tenemos más que entregar nuestras vidas para matar a sus jueces, sus policías, sus soldados y sus esclavos que aun sabiendo toda esta mierda van contentos a servir y a trabajar.

Nos pronunciamos por la agudización del conflicto aquí y ahora, no creemos de ninguna manera en construir organizaciones que crean posturas rígidas y deterministas y que además poseen el ánimo de seguir permitiendo a corto plazo la perpetuidad sistémica mediante una postulación sobre lo políticamente correcto; que tiendan a volver nuestra cabeza hacia el reconocimiento de la “autoridad” de cualquier tipo. Sabemos que en todo momento nos acompaña la sombra de “lo peor” en el sentido estricto del reconocimiento diario de nuestra existencia como un enfrentamiento. Sin embargo, también discurrimos en la mayor de las alegrías sin miedo a todo lo que nos enfrentamos y conociendo día a día nuevas formas de desafiar a la normalidad y a la monotonía entera. No aceptamos condiciones de ningún tipo. Dentro de esta sociedad tecnoindustrial no tenemos en nuestra boca ninguna solución dogmática para mejorar lo existente; más aún ansiamos destruir sus esperanzas de progreso. No porque neguemos la existencia en las mentes de algunos de un anhelo utópico, sino porque en cada momento que actuamos realizamos lo inimaginable de la mejor manera posible; sin dejar de lado que siempre estamos en guerra constante. Ansiamos la destrucción de todo lo que conlleva la actual civilización pero también está siempre presente que bajo ningún supuesto ni en ningún momento aceptaremos la imposición que atente contra quien quiere ser libre de cualquier jaula o grillete provenga de cualquier grupo o individualidad, bajo el modelo o temporalidad que fuere. Esta es nuestra forma de vida y no renunciaremos a ella.

No queremos masas, ni un movimiento con poder popular, queremos la destrucción de todo lo que representa la realidad hecha por el sistema existente, incluyéndonos nosotros.

Sentimos el dolor y el dolor nos hace sentir vivos, el dolor que siente la Tierra y nuestro mundo como un todo al mirar lo que le/nos hemos hecho.

Por la nada y la destrucción de todo, por la venganza de todx y todxs, Guerra a la normalidad.

Destruye lo que te destruye.

Reivindicamos el ataque incendiario explosivo a dos concesionarias (Fiat y Crhysler), la madrugada del 12 de octubre en una de las principales avenidas del municipio de Ecatepec.

“Sentí la infamia de la especie en mis entrañas. Sentí la ira implacable subir a mis sienes, morder mis brazos. Sentí que la única manera de ser bueno es ser feroz, que el incendio y la matanza son la verdad, que hay que mudar la sangre de los odres podridos. Comprendí, en aquel instante, la grandeza del gesto anarquista y admiré el júbilo magnífico con que la dinamita atruena y raja el vil hormiguero humano.”

– Rafael Barret

“Es hora de que sepan que no hay ley que respetemos, que si hay que pelear atacaremos sus cuellos, que si hay que enfrentarse mataremos a sus perros, que si hay que morir morirán ellos primero”

– Punky Mauri.

Tlauele iknoyotl!

Posdata: ¡Jaja!

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