[Texto] Os toca mover ficha; vuestra masculinidad no se va a deconstruir sola.

Este blog es un espacio administrado por un varón cisgénero, pero precisamente por ese motivo, y consciente de la posición de la que parto, me gustaría difundir el siguiente texto, tomado del blog Locas del Coño y que yo al menos interpreto como un necesario y punzante toque de atención a todos los tíos que no cuestionan sus privilegios, y en general, a todos nosotros, que alguna vez también hemos caído en actitudes que reforzaban el sistema patriarcal que decíamos estar ayudando a combatir, o que nos hemos equivocado y otras han tenido que arreglarlo, porque ha dado demasiada vergüenza o demasiado asco levantar la cabeza y reconocer los errores a tiempo. Tras el texto se añade una canción de rap feminista que estaba adjunta al artículo en la fuente original, por lo que me ha parecido importante añadirla aquí también.

Que cada cual saque sus conclusiones, pero a mí me ha parecido una reflexión muy importante, muy necesaria, y que agradezco. Porque no se puede hablar de currarse los privilegios o de revisarse y deconstruir masculinidades si seguimos explotando a nuestras compañeras (o a cualquier mujer) como pedagogas a tiempo completo mientras hay quien presume de «aliado feminista».

Gracias a la compañera que escribió el texto que sigue, por el esfuerzo y por las verdades dolorosas, que si escuece es porque cura.

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Estoy cansada. Qué habitual es eso en nosotras, ¿verdad? Cansarnos bajo ese trabajo invisible. Ese que se lleva haciendo desde que tenemos que sobrevivir y luchar y volver a luchar desde todos nuestros espacios. Los íntimos, los públicos, los laborales… Desde todos ellos, todos los días; y desde esa edad en la que empiezan a catalogarnos como las débiles. Cuánta lucha por demostrar que no lo somos, por ponernos los pantalones y la falda y decir que podemos liderar. Y liderar, y alzar la voz, y volver a alzarla. Y crear estrategias, y crear redes y activismos y cuidar. Y nunca descuidar. Que la lucha no nos libera de nuestro rol de cuidadoras. Y además ¡qué coño! Aquí andamos demostrando que se puede cuidar, amar, luchar y ser valientes y válidas a la vez. De eso va esto, ¿no? De demostrar que la feminidad es nuestra y hacemos con ella lo que nos sale del alma.

Pero estoy cansada. Seguimos avanzando y os observo ahí, perplejos. A veces queréis pararnos los pies, a veces nos insultáis… siento deciros que eso ha dejado de importarme. ¡PLUF! Se esfumó. No me importa. No me afecta. Y no es lo que me cansa. Lo que me cansa es que sigo sintiendo que  solamente nosotras hemos hecho el trabajo sucio. Nos hemos arriesgado. Hemos salido a trabajar. Hemos perdido vida y tiempo por perseguir sueños, por ser independientes, por estar reconocidas en este, vuestro mundo. El que se ha ido creando a vuestra imagen y semejanza. Pensamos y construimos alternativas a él, pero el enemigo es grande y luchar por encajar aquí es cansado, muy cansado. Y os veo, ahí, en el fondo. Como anonadados por lo que estamos haciendo y consiguiendo. Queriendo uniros a nuestra lucha, algunos. Pero no lo entendéis. A vosotros no os toca luchar…y tampoco os toca quedaros quietos.

Moved ficha. Moved ficha, joder. Pensad y desarrollad lo que os toca en esta lucha. Me faltan artículos, libros y movimientos que se rindan y abandonen la masculinidad hegemónica. Me faltan hombres vestidos con flores. Me faltan hombres en las guarderías, en las enfermerías, en las paternidades. Me faltan ellos acercándose a nosotras. Al submundo que nos fue destinado, y que llevamos años transformando.

Os veo de fondo, mirándonos , atónitos. Sin saber qué ficha mover. Pensad y repensad en ello chicos. Es vuestro trabajo. Cogedlo y asumid vuestra responsabilidad de una vez. Sacad esa valentía y fuerza que os han sido exigidas por el patriarcado y usadlas para atreveros a mirar hacia dentro. Dejad morir lo que os han dicho que tenéis que ser. Dejad que se deshaga, lentamente. Haced el duelo por el que pasamos nosotras. Coged la masculinidad y haced con ella lo que os salga de la punta del nabo del corazón. Y no esperéis que os digamos cómo hacerlo. No, esta vez no. Estamos cansadas. Y no os vamos a enseñar también a deconstruiros.

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