[Texto] Comunicados del Clan de Lxs Niñxs Perdidxs (Galicia)

Recibo en el correo electrónico y difundo aquí este texto/comunicado que según explican quienes lo enviaron se distribuyó dejándolo en varios colegios e institutos de la ciudad de Pontevedra y otras localidades de la misma provincia, donde también fue buzoneado y colado por debajo de algunas puertas afortunadas.

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SOMOS EL CLAN DE LXS NIÑXS PERDIDXS

Estamos hartxs de vuestras (j)aulas, de que nos obliguéis a pasar encerradxs los mejores años de nuestras vidas. ¿Educarnos? ¿Llamáis educarnos a esto?

Quisimos subirnos a los árboles y nos lo impedisteis porque “te puedes hacer daño”, y a cambio nos disteis videojuegos, permitiéndonos explorar realidades virtuales (presuntamente) inofensivas, sin poder tocar, oler, sin aprender a afrontar el dolor.

Quisimos aprender a expresarnos libremente y nos dijisteis que teniamos que aprender a respetar a la autoridad y a cumplir lo establecido, llamando a todo aquello “libertad de expresión”. Crecimos calladxs por miedo a equivocarnos, normalizando sin embargo la mayor de las violencias, entre videojuegos de guerra, películas sexistas, riéndonos de la desgracia ajena.

Quisimos ver de cerca los bichos y meter las manos en la tierra, comer frutas directamente del árbol y embadurnarnos en el barro, y nos lo prohibisteis porque “te vas a ensuciar” y porque “puedes coger algún virus o alguna bacteria y ponerte enfermx”, y a cambio nos disteis plastilina y estériles diversiones de plástico, homologando nuestro aburrimiento doméstico.

Quisimos aprender a curarnos y nos disteis pastillas, jarabes y otros potingues, sin explicarnos jamás qué estábamos metiendo en nuestro cuerpo (sólo éramos niñxs tontxs, ¿cómo íbamos a entenderlo? Tú calla y traga).

Quisimos experimentar con nuestra sexualidad y nos enseñasteis a temerla. Eufemismos para censurar, vendas en los ojos liberales y civilizadas. Éramos “demasiado jóvenes para entenderlo”, y tocarse la “cosita” era casi un pecado (¡y presumíais de ateos!). Sin embargo, no éramos demasiado jóvenes para que nos asignaséis un género, unos roles, unas normas de comportamiento, sin esperar a preguntarnos. “Niños” que temen ponerse vestidos, “niñas” que temen cortarse el pelo, con juguetes definiéndonos: super-robots y armas para ellos, muñecas, cocinas y peluquerías para ellas.

Quisimos empatizar con los animales y nos enseñasteis a normalizar las jaulas, las granjas, y a olvidarnos de que la carne es un cadáver y la leche la secreción mamaria de una vaca violada.

Quisimos llevaros la contraria y quisisteis que creyésemos que vosotrxs nunca os equivocáis porque claro, sois adultxs. Nos hicisteis sentir que no valíamos para nada, porque “yo soy un adulto, tú un niño, obedece”, “yo sé más que tú”, “yo tengo más experiencia”, infantilizadxs, anuladxs como personas, como seres que aun no estábamos listxs porque teníamos que completar todos vuestros cursos, ciclos, carreras, alcanzar el éxito y con él, el derecho a abrir la boca (y a abrirla poquito, que abrirla mucho es “demasiado radical”).

Quisimos que nuestras amistades fuesen más que palabras vacías en un chat y nos enseñasteis a desconfiar del resto, a tener miedo, a competir, a ser selectivxs, egoístas, a utilizar a lxs demás para nuestro propio beneficio, a envidiar al hijo del vecino porque sus juguetes eran más caros o su casa más grande.

Quisimos aprovechar y explotar nuestra creatividad y nuestra energía, y por salirnos del renglón nos mandasteis a un psiquiatra que con chantajes emocionales, luz de gas y amenazas veladas nos convenció para aceptar sus drogas. Empastilladxs “por nuestro bien”. “Es que eres demasiado revoltosx”, “es que eres demasiado inquietx”, “es que no te adaptas al ritmo de tus compañerxs en el colegio”, “es que es por tu bien, para que puedas concentrarte mejor, estar más tranquilx”… Nuevamente, nadie nos preguntó. Nuestra belleza apagada con pastillas. La diversidad, la diferencia, el espíritu de cada niñx, roto para siempre. Todo bajo control, a base de psicofármacos recetados “por su bien”. Gracias mamá y papá por salvarme de tan terrible enfermedad como el TDAH, ¿qué habría sido de mí sin vuestra «preocupación» y vuestro «apoyo»?.

Convertisteis a niñxs en adultxs demasiado pronto, a personas en máquinas. Pero no pudisteis con todxs, algunxs nos escapamos, disfunciones de vuestro sistema macabro. Buscamos venganza.

Somos quienes se os escaparon, lxs que nunca tomaron las pastillas que les dieron, lxs que nunca dejaron que les hiciesen callar, lxs que nunca se acostumbraron a los muros grises ni a las luces halógenas. Somos quienes os escupieron a la cara, quienes siguieron robando frutos secos y no gominolas, quienes siguieron trepando a los robles y siempre prefirieron los caminos de zarzas a la cómoda senda trazada, y explorar los recovecos de la ciudad antes que los mundos ficticios de vuestras pantallas. Somos quienes nos masturbábamos cuando mirabais y no sólo a escondidas, con una sonrisa en la cara, y aprendimos solxs a no tener miedo del placer. Somos quienes compartimos algo más que amistad, creando comunidades en ese margen al que poco a poco nos empujó vuestra normalidad cruel.

COMUNICADO DE EXIGENCIAS DEL CLAN DE LXS NIÑXS PERDIDXS

¿Qué queremos?

– Fin del secuestro prolongado llamado “colegio”. Queremos aprender cuando nos dé la gana, lo que nos dé la gana, y creamos necesario para una vida autónoma y feliz. Queremos aprender durante todas las etapas de la vida, y en todos los espacios. No sólo aprender lo que a vosotrxs os conviene que aprendamos.

– Fin de la autoridad. Ni tutorxs, ni profesorxs, ni psiquiatras, ni policías, ni pedagogxs, ni educadorxs, ni funcionarixs… Estamos cansadxs de hipócritas responsables. Dejad de decirnos lo que tenemos/debemos hacer. Somos capaces de decidir por nosotrxs mismxs lo que nos conviene, gracias.

– Fin de la maquinaria que nos educa para formar parte de un género o de otro. Somos diversxs, somos como nos da la gana ser, nadie tiene derecho a definirnos sexualmente ni a nivel de género salvo nosotrxs mismxs mediante la propia experiencia. Toda definición que no venga de nuestro propio cuerpo y vivencias será considerada una agresión y tendrá respuesta (¡luego no digáis que no os lo advertimos!).

– Fin de los centros de menores, los psiquiátricos y otras prisiones y centros de encierro y tortura. Si no nos ajustamos a vuestra normalidad es porque vuestra normalidad nos da asco. Hay que ser muy cruel y tener muy poco corazón para convertir a niñxs en monstruos y luego culparles por buscar una salida. Cualquier ley del menor, cualquier privación de libertad, cualquier castigo, aunque sea un día sin recreo en el secuestro llamado “Colegio” tendrá respuesta. ¡Romperemos cosas!

– Fin de dibujos animados y cultura vainilla que nos toma por tontxs. Queremos contenidos adecuados para nosotrxs pero no por ello edulcorados ni envueltos en gomaespuma. Podemos formarnos un criterio propio sobre el mundo si nos dais las herramientas para ello. ¡Dejad de privarnos de ellas o las cogeremos por las malas y romperemos cosas!

– Fin de enseñarnos a ver a los animales como esclavos. Los animales son mucho mas “humanos” que muchas personas. Sois vosotrxs lxs que apestáis con vuestro maltrato de la naturaleza y de las demás criaturas sólo porque son diferentes. Queremos aprender sobre los animales, cuidarlos, respetarlos y sentirnos cuidados y queridos por ellos. ¡No nos interesa aprender vuestro sadismo! ¡No nos interesa saborear vuestra muerte cocinada!

– Fin de prohibirnos cosas. Queremos aprender mediante la experiencia y no desde compartimentos de plexiglass con sabores sintetizados y sonidos metálicos. Dejadnos conocer lo que nos rodea o tomaremos represalias (repetimos, ¡romperemos cosas!). Nos subimos a los árboles sabiendo que nos podemos caer. Nos adentramos en la espesura sabiendo que nos podemos perder (y esa idea nos seduce, ¿os imagináis perdernos sin adultxs, con todo un bosque por conocer?). Nos revolcamos en el barro sabiendo que nos vamos a ensuciar. Nos metemos en el agua en invierno sabiendo que podemos pillar una pulmonía. ¿Y sabéis una cosa? NOS DA IGUAL. Queremos sentir, saborear, probar, tocar. Esta es nuestra vida, ¡dejadnos vivirla!

INSISTIMOS

Cualquier infracción de lo aquí expuesto se responderá con barricadas de pupitres, libros de texto ardiendo, parques «Chiqui Park» apedreados, graffitis en el patio del colegio y agresiones al director. No vamos a permitir más abusos. Ahora somos nosotrxs quienes deciden.

CADA ADULTX ES INFANTICIDA PORQUE MATÓ A SU PROPIX NIÑX INTERIOR.

Porque una infancia sin charcos ni travesuras, sin rasguños ni bicicletas, sin cabañas en el bosque ni globos de agua, sin imaginación ni piratas, sin cuidados, sin abrazos, no es una infancia, es un infanticidio…

DATE PRISA, MATA A TU ADULTO INTERIOR ANTES DE QUE HAGA DE TU VIDA UN INFIERNO.

¡CONTRA SU MADUREZ PAUTADA, NUESTRA INFANCIA SALVAJE!

¡RABIA Y TERNURA!

– El Clan de lxs Niñxs Perdidxs

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