Italia – Comienza el juicio por la Operación Scripta Manent. Algunas palabras de compañeres acusades.

Como ya se dijo en este blog, el juicio contra les anarquistas acusades en el proceso de la denominada Operación Scripta Manent en Italia comenzó recientemente. Recordemos que a les compañeres Alfredo Cospito, Anna Beniamino, Danilo Cremonese y Nicola Gai no les permitieron asistir a su propio juicio en la sala, teniendo que verlo por medio de vídeoconferencia desde la cárcel. En solidaridad con elles, el resto de acusades en prisión, Marco Bisesti, Valentina Speziale y Alessandro Mercogliano, se han negado a ir a la sala.

A continuación, recojo de Insurrection News (aquí y aquí) traduzco y difundo las declaraciones de algunes de les acusades a la corte de Turín, cuya fiscalía parece estar haciendo méritos para convertirse en la homóloga italiana de la Audiencia Nacional como tribunal político:

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Declaración de les anarquistas Claudia y Stefano

Nos encontramos enfrentándonos a vosotres para ser juzgades. ¿Culpables o inocentes? Pero, ¿de qué se nos acusa? En los miles de páginas producidas por el fiscal, se encubren alrededor de veinte años de historia de lucha anarquista en Italia, y no sólo, hechos específicos son mencionados para respaldar suposiciones y conjeturas, pero de hecho, ¿de qué queréis convenceros a vosotres mismes con todo ese montón de papeles? Queréis convenceros a vosotres mismes de que nosotres somos anarquistas. De que no aceptamos pasivamente el sistema que nos gobierna, la inevitabilidad de la dominación del humano sobre otres humanes y sobre la naturaleza. Os están pidiendo que condenéis el amor que une a los seres humanos que comparten el deseo irrefrenable de libertad unido por su desprecio común por la autoridad. Si ese es el motivo por el que estamos aquí, pongamos fin a esta farsa antes de que comience. Somos culpables.

Somos culpables de tomar conciencia de que el régimen democrático no es otra cosa que la supremacía implacable de les más fuertes sobre les más débiles, que se apoya a sí misma mediante la difusión de partículas de poder para satisfacer el ego de seres humanos educados para buscar el privilegio, y mediante el aplanamiento de las actitudes individuales, buscando protección en el consenso de las masas.

Somos culpables de no aceptar estas condiciones, de no querer participar en la distribución de esas partículas de poder, de no querer vivir sobre la sangre y el sudor de aquelles que sufren una condición menos favorable que la nuestra. Esto no significa que nos quedemos en una esquina devotos al sacrificio de vivir junto a les débiles; vivimos por nosotres mismes, para satisfacer completamente nuestras necesidades sin esperar ni pedir permiso, luchando contra todo lo que nos lo impide. No soñamos con una revolución, sino que continuamos dando combustible a la revuelta contra toda restricción, sobrepasando nuestros propios límites y aquellos que son impuestos sobre nosotres.

Hace unos pocos días nuestro hijo estaba estudiando algo llamado “educación cívica”, repitiendo en voz alta los principios de la constitución que garantizan la libertad de discurso y expresión, etc. Incluso a pesar de que le arrojamos conscientemente al vientre de la bestia al enfrentarle con la educación pública, confiando en su inteligencia y en el pensamiento crítico que él adquirió, no pude evitar meterme a explicarle que esto es una mentira, que las leyes son dictadas por aquelles que las conciben para mantener su propio poder y que no es verdad que todes puedan expresar su propia opinión, porque [cuando lo hacen] les obstruye, son aplastades, como les está sucediendo a su madre y padre.

Por esta razón, para no perpetuar esta mentira, continuaremos luchando con la cabeza alta para que las generaciones futuras puedan tener una visión de la realidad diferente y no permanezcan como rehenes de las verdades sesgadas.

Hemos decidido leer este documento para enfrentaros con vuestra responsabilidad en defender la hipocresía de la constitución ante la cual jurasteis. Queremos que veais la mano del monstruo acariciando vuestras cabezas como perritos fieles cada vez que os miréis en el espejo. No queremos daros la oportunidad de esconderos tras el corrupto y podrido principio de justicia que os eleva como inquisidores.

El hecho de que a nuestres compañeres se les esté negando el derecho a asistir físicamente a la sala, que el principio de participación en la defensa, el cual garantiza la ley que apoya la mentira democrática, sea cancelado así, es una demostración más de cuán partidista es el uso de la legalidad. Especialmente por esta razón, ya no participaremos en esta farsa, abandonando las audiencias y confiando la defensa técnica a les abogades con el objetivo de sacar a la luz todo lo posible las contradicciones que sostienen este sistema, sin justificar nuestro ser y sin reclamar ninguna migaja de la democracia.

Así que decidimos [no] luchar encerrades dentro de los límites de vuestra ley. Fuera de esos límites, siempre somos nosotres quienes decidimos cómo y cuándo luchar.

El buen fiscal público Sparagna, campeón de la lucha contra las mafias o el perro que muerde la mano del maestro que le arroja un trozo de pan, pensó que podía tratar con les anarquistas como lo hace con los mafiosos, sin darse cuenta de que lo que nos distingue es algo que va mucho más allá de su miserable concepción de la existencia y la solidaridad. De una manera cobarde, incluso podría tratar de usar la experiencia de cada uno de nosotros para buscar fallas en las cuales arrastrarse, pero nunca tendría éxito.

Honor y amor sin límites a nuestras hermanas y hermanos rehenes del Estado.
Paladines de la justicia: Lo que es nuestro nunca será vuestro, ni siquiera tras años de espiar y estudiar nuestras vidas.
Culpables de amar sin condiciones.
Culpables de odiar con plena cognición.

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Declaración de Gioacchino Somma

A la Corte de Turín

Hoy, así como para todas las audiencias futuras de este juicio que me ve acusado junto a mis hermanos, hermanas, pero sobre todo compañeres anarquistas, no os daré la satisfacción de ver mi cara en una sala de este tribunal.

¡En el pasado yo nunca he ido a las salas del juzgado donde mi funeral estaba siendo preparado y no lo haré ahora!

Soy un anarquista, individualista, antiautoritario, y sobre todo estoy a favor de la insurrección, que tiene como una de sus metas principales destruir los lugares de muerte como este y como las prisiones.

No seré parte del espectáculo dispuesto por un juez que, sufriendo calambres de hambre, se ha puesto a sí mismo a nómina de un Estado que yo no reconozco, siendo un ciudadano del mundo huyendo de sus fronteras; No estaré aquí para escuchar sus delirios ni esperaré hasta el final para escuchar a alguien juzgarme como “culpable o inocente”.

Para cualquier Estado autoritario yo siempre seré “culpable” porque en la sociedad que yo quiero no habrá lugar para vosotres, para vuestros edificios ni para vuestras instituciones.

No tengo deseos de escuchar la historia del anarquismo por un sirviente del Estado que tiene el objetivo de enfatizar la existencia del “bien” y del “mal”, sólo porque su democracia lo exija.

Hoy está pidiendo que seamos condenades nosotres, mañana cuando su salario baje pedirá que sean condenados aquelles que él considera los “buenos”.

Pero la verdad es una: ningún anarquista puede nunca ser “bueno” para un Estado autoritario.

De lo contrario, tengo que pensar que en los años perdidos en tu jodido título en derecho nunca aprendiste el significado de los términos que usas.

En un mundo donde la moralidad de sus habitantes está formada, por un lado, por las religiones y, por otro, por los chacales de la «información» a sueldo de la judicatura, la policía y los cuarteles, me pareció oportuno forjar un espacio en la web de «contrainformación».

Lo hice con plena conciencia de que estaba usando vuestros medios.

RadioAzione, del cual soy el único fundador y conservador, os lanzó a la cara lo que nunca quisisteis escuchar.

Fue tu intención dejar al espacio solo democráticamente para usarlo como un cebo y atrapar a los peces pero me senté en ese espacio y volqué las “buenas” tornas contra vosotros.

Si el sitio RadioAzione realmente os molestase, podríais haber ordenado una de vuestras “buenas” censuras pero no lo hicisteis; ¿Quizá porque alguien necesitaba escribir páginas y páginas de registros del tribunal para ganarse su pan y su mantequilla durante algunos años?

¿O porque durante seis años habéis estado ahí escuchando o leyendo mis pensamientos a través de un jodido key-logger al que incluso habéis dado un nombre, “Agente Elena”, que con sus facturas infladas ha alimentado a otros sirvientes del Estado?

Pero esa es otra historia… Vuestros trucos astutos no me interesan…

Para concluir, porque ya os he dado demasiado espacio para mi gusto:

Reivindico RadioAzione como un proyecto que es mío, y sólo mío.

Un proyecto en el cual, desde que empezó hasta que yo decidí cerrarlo, siempre publiqué mis “reflexiones” personales e individuales, o las de otres compañeres en el mundo con quienes yo sentía afinidad.

Yo hice todo esto legible a través de la página web y escuchable a través de la radio; con eso no estoy diciendo que hice las cosas «a la luz del día», sino porque era consciente de que, además de les compañeres, vosotres también estabais allí escuchando y leyendo, y cuando ya no podíais obtener nada más de eso incluso llegasteis al punto de sabotear mi línea telefónica cortando los cables.

¡Pero no son estos pequeños juegos de frustrado lo que me molesta sino vuestra miserable existencia!

A lo largo de los años, habéis intentando detenerme de todas las maneras: cárcel, inspectores de alfombras en casa, amenazas, servicios secretos, infiltración, etc…

¡Sigo aquí!

¡Ni un paso atrás!

Al contrario que vosotros, yo he dado significado y propósito a mi existencia: ¡la destrucción total del Estado!

Creo que el proyecto de la Cruz Negra Anarquista es un proyecto válido llevado a cabo por compañeres con quienes siento afinidad y no tuve ningún problema en organizar la presentación de su revista en Nápoles, y menos aun en colaborar traduciendo o actualizando el sitio durante un tiempo.

No será el inútil espantapájaros de este juicio lo que me silencie, o me convenza de no dar solidaridad, complicidad y apoyo económico a mis compañeres, hermanos y hermanas, a quienes hoy vosotres me estáis privando de tener junto a mi porque están secuestrades en vuestros campos de concentración y en aquellos alrededor del mundo.

¡No será la amenaza de vuestros campos lo que me haga retroceder ni un milímetro o borrar la convicción que está creciendo en mí más y más año tras año, la de ser vuestro enemigo total, el de vuestra existencia fétida y opulenta y el de todo el Estado-Capital!

It won’t be the threat of your lager to make me step back one millimetre or erase the conviction that is growing in me more and more year after year, to be your total enemy, that of your fetid opulent existence and of the whole of the State – Capital!

Por la anarquía, por la insurrección

Gioacchino Somma

«Hoy como entonces masacres, bombas, represión… Terrorista es el Estado»

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