Italia – Juicio por la Operación Scripta Manent: Declaración del compañero Alfredo Cospito

A continuación, tras haber realizado la traducción, dejo el escrito con la declaración del compañero Alfredo Cospito al tribunal de Turín, en el contexto del juicio por la denominada Operación Scripta Manent donde el compañero se encuentra acusado junto a otres anarquistas. Recordemos que, además de este proceso, Alfredo Cospito junto a Nicola Gai, compañero también acusado en el contexto de la Operación Scripta Manent, ya estaban en prisión tras reivindicar orgullosamente en el juicio su acción (reivindicada como “Núcleo Olga – FAI/FRI) contra el bastardo Adinolfi, director ejecutivo de Ansaldo Nucleare, empresa de energía nuclear que, además, se encuentra activa en la fabricación y desarrollo de armas, y al que los compañeros dispararon en una pierna a las puertas de su lujosa vivienda en Génova.

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Benevento 14 agosto 1878 – Turín 16 de noviembre de 2017

El Tribunal Contra los Malechores

“La Unión de Egoístas es tu instrumento, es la espada con la cual aumentarás tu fuerza natural; la Unión existe gracias a ti. La Sociedad, por otro lado, exige mucho de ti y existe sin ti; en resumen, la sociedad es sagrada. La Unión es tuya; la sociedad te usa, a la Unión la usas tú.” – Stirner

“Caballeros, el tiempo de vida es corto… si vivimos, vivimos para pisar a los reyes” – Shakespeare, Henry IV

“Yo trabajo por cada crimen que he cometido en mi vida, estoy asustado de cada deseo que no he satisfecho en mi vida” Senna Hoy

Quiero ser tan claro como sea posible, mis palabras suenan como una admisión de culpa. En la medida en que sea posible pertenecer a un instrumento, a una técnica, yo reivindico con orgullo mi afiliación con la FAI-FRI. Con orgullo la reconozco a lo largo de esta historia. Pertenezco por completo y mi contribución está firmada como “Célula Olga”. Si esta farsa estuviese limitada a Nicola y a mí yo estaría en silencio hoy. Pero habéis involucrado a una parte significativa de todes aquelles que han mostrado solidaridad en estos años, entre elles mis más amistades más queridas.

En este punto no puedo dejar de contar mi propia historia, mediante el silencio sería cómplice con vuestro intento de golpear a una parte importante del movimiento anarquista. Compañeres arrastrades tras los barrotes y juzgades no por lo que hicieron sino por lo que son: anarquistas. Procesades y arrestades no por haber reivindicado, como hice yo, una acción con el acrónimo FAI/FRI, sino por haber participado en asambleas, escrito en periódicos y blogs, incluso más simplemente, dando solidaridad a sus compañeres durante un juicio. No me refugiaré detrás de estes compañeres.

En una era donde las ideas no importan, ser juzgado y arrestado por una idea dice mucho de la fuerza disruptiva que continúa teniendo una visión de la anarquía en tiempos de guerra, en el caparazón vacío que es la democracia y las llamadas libertades democráticas. Vosotros tenéis vuestras razones, no las neguéis, al final no hay anarquistas buenos, en cada anarquista descenderá el deseo de castigaros. Por mi parte, no intento deshacerme de la FAI/FRI por medio de una asociación recreativa o un club de marmotas menores. Quien usó esta herramienta, o como usted ignorante de la anarquía dijo “¿Quién está en FAI-FRI”, lo afirmó con la cabeza en alto, como mis hermanas y hermanos arrestades en el pasado, así como yo mismo en Génova hace un año y hoy en esta sala del tribunal. Es nuestra historia la que te enseña, estamos pagando por nuestra historia, nunca somos mártires, nunca nos damos por vencides, con años de cárcel y aislamiento potenciales en todo el mundo.

Aquelles que son parte de esto y son arrastrades encadenades ante vosotres son silenciades por la solidaridad, el afecto, por el amor, por la amistad, estos sentimientos impensables, incomprensibles para vosotros, sirvientes del Estado. Vuestra “corrección” es abrumadoramente les más fuertes sobre les más débiles. Os aseguro que, en este juicio, no encontraréis que ningune de les acusades es cobarde u oportunista. El precio de la dignidad es incalculable y sus regalos son desesperados y caros más allá de cualquier límite e imaginación, y siempre merece la pena pagar ese precio, y yo estoy listo para pagarlo todas las veces. Para vosotros no debería importar si yo realmente estaba colocando aquellas bombas. Porque yo sigo sintiendo complicidad con todas las acciones reivindicadas por la FAI/FRI. Tanto más cuanto que las acciones de las que me acusa están en solidaridad con les prisioneres migrantes y anarquistas, y comparto estos sentimientos en su totalidad. ¿Cómo no sentirme cómplice cuando esas explosiones fueron para mí como luces brillando en la oscuridad? No importa lo tonto que pueda parecer, para mí hay un antes y un después de la FAI.

Antes yo estaba fanática y estúpidamente convencido de que sólo las acciones no reivindicadas tenían utilidad, reproducibilidad, convencido de que la acción destructiva necesariamente tenía que hablar por sí sola y que todo acrónimo sería el estiércol del diablo. Tras esto, con el disparo a Adinolfi, cuestioné estos dogmas insurreccionalistas cuando vinieron a solidificar mis nuevas convicciones en una acción. Es poco lo que uno diría, y sería cierto si detrás de ese simple acrónimo no hubiera un método que realmente nos pudiera hacer anarquistas en la práctica para marcar la diferencia más allá y fuera de todas las represiones y tribunales. Aunque mi contribución ha sido limitada, aunque he llegado tarde, siento una complicidad total con todes les hermanos y hermanas que han comenzado este viaje. Sean quienes sean, estén donde estén, espero que no les importe si hago mías sus acciones, estas acciones me representan. Importa poco si nunca les miré a los ojos, leí sus palabras de fuego, las compartí, aprobé sus acciones, no tengo la intención de apropiarme de ellas, pero tengo una firme disposición de compartir la responsabilidad.

Jueces, me habría gustado escupiros a la cara (como hice en Génova) mi responsabilidad directa por las acciones de las que estoy acusado, pero no puedo apropiarme de honores que no son míos, sería una gran soberbia. Vosotros tendréis que hacerlo, y yo tendré que conformarme con lo que vosotros, en vuestro idioma, llamaríais “responsabilidad política”. No os desesperéis, tan buenos como sois en componer evidencias duras como una roca, sin importar cuán tortuosas sean, y en resucitar sorprendente ADN, sin importar cuán inconsistente sea el olvido del despido en el pasado, no tendréis problemas para condenarnos a años de cárcel. Y luego, si queréis saberlo, mi condena es todo lo que hay, sólo por mi adhesión a FAI/FRI, uniéndome a un método, no a una organización, sin mencionar mi firme voluntad de destruiros a vosotros y a todo lo que representáis. Golpeais al azar a les más cercanes y querides, parientes, amistades, disparando en la oscuridad. Los escrúpulos morales no son vuestra fortaleza, habéis usado el chantaje, las amenazas y la eliminación de les hijes de les padres como herramientas de coacción y extorsión. Les compañeres que no tienen nada que ver con la FAI/FRI han sido arrastrades frente a vosotres con acusaciones y pruebas insípidas.

Una de las razones, no la principal, por la cual reivindiqué a la FAI/FRI fue para no exponer al movimiento anarquista a una criminalización fácil. Hoy me encuentro en la sala del tribunal para contrarrestar vuestra acusación, vuestro pobre intento de llevar a juicio a la “Cruz Negra”, un periodico del movimiento anarquista que desde sus altibajos desde la década de los 1960s juega un papel en apoyar a les prisioneres de la guerra anarquista. En vuestros delirios fascistas intentáis hacer pasar a la “Cruz Negra” como el órgano de prensa de la FAI/FRI. No lo habéis intentado tan duro desde la campaña antianarquista en 1969. En ese momento, vuestros colegas, una vez que tuvieron su libra de carne humana con el asesinato del fundador de la “Cruz Negra” italiana, Pinelli, se limitaron a la incriminación de camaradas individuales para acciones específicas, todes sabemos cómo terminó.

Hoy, como la sangre es escasa, no os limitáis a acciones específicas contra cuatro compañeres e intentáis criminalizar una sección entera del movimiento. Todes les que han formado parte del equipo editorial de Cruz Negra, que han escrito sobre ella o que asistieron a sus presentaciones públicas, son todes parte de la FAI/FRI en su punto de vista inquisitorial. Mi orgullosa participación en la oficina editorial de “Cruz Negra” y otros periódicos anarquistas no incluye estos comunicados de prensa de los órganos de prensa de FAI/FRI. Mi participación es individual, cada anarquista es una mónada, una isla aparte, la contribución es siempre individual. Estoy usando la herramienta FAI/FRI para hacer la guerra. El uso de esta herramienta, la adhesión al método que sigue, no involucra toda mi vida como anarquista, no involucra a ningún otro editor de periódicos con quien trabajo. Una característica de mi anarquismo es la multiplicidad de las prácticas puestas en práctica, todas muy distintas. Solo respondo por mí, todes responden por sí mismes. No me interesa saber quién usa el acrónimo FAI/FRI, sólo me comunico con elles a través de las acciones y las palabras que les siguen. Considero contraproducente conocerles personalmente y no voy a buscarles, mucho menos a producir un periódico juntes. Mi vida anarquista, incluso aquí en la cárcel, es mucho más compleja y variada que un acrónimo y un método, y lucharé hasta el punto de que el cordón umbilical que me une al movimiento anarquista no se verá interrumpido por el aislamiento y por vuestras celdas de prisión

Entiéndase bien, la FAI/FRI, sin alejarse nada de la contrainformación, no edita periódicos y blogs. No hay necesidad de espectadores o admiradores o especialistas en contrainformación, no sólo hay que mirar a la FAI/FRI con simpatía para formar parte de esto, es necesario que te ensucies las manos con las acciones, arriesgues tu vida, te pongas en juego, realmente creas en eso.

Incluso los cabezahuecas del autoritarismo como vosotros debéis entender que FAI/FRI son sólo hermanos y hermanas anónimes que atacan con ese acrónimo y les prisioneres anarquistas que reclaman ser miembros, el resto son generalizaciones y herramientas para la represión.

Permitidme ahora aprovechar la oportunidad para eliminar la sofocante mordaza de la censura y expresar los argumentos que están en mi corazón con la esperanza de que mis palabras puedan trascender estos muros, a mis hermanos y hermanas. Mi “comunidad de pertenencia” es el movimiento anarquista con todas sus facetas y contradicciones. Ese mundo rico y variado en el que he vivido los últimos treinta años de mi vida, una vida que no intercambiaría con nadie más.

Escribí en periódicos anarquistas, sigo escribiendo, participé en manifestaciones, enfrentamientos, okupaciones, acciones, practiqué la violencia revolucionaria. Mi “comunidad de referencia” son todes mis hermanos y hermanas que usan el método FAI/FRI para comunicarse, en mi caso, sin conocerse entre sí, sin estar organizades, sin coordinación, sin renunciar a ninguna libertad. Nunca confundí los dos niveles, la FAI/FRI es simplemente una herramienta, una de las muchas disponibles para les anarquistas. Una herramienta exclusiva para hacer la guerra.

El movimiento anarquista es mi mundo, mi “comunidad de pertenencia”, el mar donde yo nado. Mi “comunidad de referencia” son les individues, los grupos de afinidad, las organizaciones informales (coordinaciones de varios grupos) que se comunican, sin contaminación, a través del acrónimo FAI/FRI por medio de las reivindicaciones que siguen a las acciones. Este método me da incluso a mí – un anarquista nihilista, individualista, anticivilización y antiorganizacional – la posibilidad de unir fuerzas con otres individues anarquistas, organizaciones informales (coordinaciones de múltiples grupos), grupos de afinidad sin renunciar a mis libertades, sin renunciar a mis convicciones personales: Me llamo a mi mismo anticivilización porque creo que el tiempo disponible para nosotres antes de que la tecnología, volviéndose autoconsciente, domine definitivamente a la raza humana, es muy limitado. Me llamo a mí mismo antiorganizacional porque siento que soy parte de la tradición ilegalmente antiorganizativa del movimiento anarquista, creo en relaciones fluídas, libres entre anarquistas, y creo en el libre acuerdo de palabra. Me llamo a mí mismo individualista porque por naturaleza yo nunca podría delegar poder y decisiones en otres, pero podría ser parte de una organización informal o específica. Me llamo a mí mismo nihilista porque renuncié al sueño de una revolución futura en pos de la insurgencia aquí y ahora. La insurgencia es mi revolución, y la experimento cada vez que me enfrento a lo existente con violencia. Creo que nuestra tarea principal hoy es destruirlo.

Gracias a las “campañas de lucha” de FAI/FRI, se me da la oportunidad de mejorar mis acciones. Las “campañas de lucha” que deben necesariamente venir de acciones llamando a otras acciones, y no por medio de llamamientos o asambleas públicas, cortando así los mecanismos de autoridad política de los cuales el movimiento asambleario está lleno. La única palabra que importa es la de aquelles que atacan concretamente. El método asambleario, en mi opinión, es un arma obtusa para hacer la guerra, aunque inevitable y fructífera en otros ámbitos. Al adherirme con mi fuerza a la “campaña de lucha” de FAI-FRI, en mi caso como individualista sin ser parte de ninguna organización informal (coordinación de varios grupos), uso una fuerza colectiva que es algo más y algo diferente que la simple suma matemática de las fuerzas individuales que emanan de grupos de afinidad individuales, individues y organizaciones informales.

Esta “sinergia” significa que “el todo”, FAI/FRI, es algo más que la suma de los sujetos que la componen. Todo mientras salvaguarda la autonomía individual gracias a la falta de comunicación directa y de conocimiento con los grupos informales, las organizaciones o les individues anarquistas que reivindican actos con ese acrónimo. Un acrónimo es usado en común para dar a les individues, a los grupos y a las organizaciones informales la habilidad de adherirse a y de reconocerse en un método que salvaguarda de manera segura sus propios proyectos particulares, aquelles que usan la FAI/FRI se adhieren a ese método. Nada ideológico o político, sólo un instrumento (la reivindicación a través del acrónimo) producido por un método (la comunicación entre individues, grupos y organizaciones informales a través de las acciones), que apunta a fortalecerse en el momento de la acción sin homogeneización o aplanamiento. El acrónimo es importante, asegura la continuidad, la estabilidad, la constancia, el crecimiento cuantitativo, una historia reconocible, pero de hecho el poder real, el cambio real, consiste en el método simple, lineal, horizontal, absolutamente anarquista de la comunicación directa a través de reivindicaciones sin intermediaries, sin asambleas, sin conocerse unes a otres, sin exponerse a sí mismo excesivamente a la represión, sólo aquelles que actúan se comunican, quienes se ponen a sí mismes en la línea para la acción. El método es la innovación real. El acrónimo se vuelve contraproducente si toma precedencia sobre la tarea para la cual fue concebido, es decir, reconocernos a nosotres mismes como hermanos y hermanas que adoptaron un método. Eso es todo.

La praxis es nuestra prueba de fuego, es en la praxis donde pones a prueba mejor la eficacia de un instrumento. Cabe señalar que la experiencia FAI/FRI, en constante evolución, produce transformaciones repentinas y caóticas, no deberíais ser cogidos sin preparar. La inmovilidad y la estática representan la muerte, nuestra fuerza es explorar nuevos caminos. El futuro de esta experiencia ciertamente no está en una estructuración mayor, sino en un intento, cargado de perspectivas, de colaboración entre individues anarquistas, grupos de afinidad, organizaciones informales, sin contaminarse nunca unes a otres. La coordinación debe permanecer dentro de la organización informal individual, entre los grupos individuales o los núcleos que la componen, sin buscar fuera, sin implicar a las otras organizaciones informales de FAI/FRI, y sobre todo, a los grupos de FAI/FRI y a les individues anarquistas que por el contrario socavarían su autonomía, su libertad, el mismo significado de sus propias acciones, fuera de organizaciones y coordinación. Sólo de esta manera, cuando las dinámicas autoritarias son creadas dentro de un grupo o de una organización, permanecerán limitadas al espacio donde nacieron, evitando la infección.

No existe un todo único, no hay una organización llamada FAI/FRI, hay individues, grupos de afinidad, organizaciones informales que son todas distintas y se comunican a través del acrónimo FAI/FRI, sin entrar nunca en contacto entre sí. Mucho se ha escrito y dicho sobre la dinámica interna de los grupos de afinidad, la organización informal y la acción individual. La comunicación entre estas prácticas, por el contrario, nunca se ha explorado, nunca se ha tenido en cuenta. FAI/FRI es un intento de poner esta comunicación en práctica. Las acciones individuales, los grupos de afinidad y las organizaciones son, de la misma manera, parte de las mismas herramientas que históricamente siempre han usado les anarquistas. Cada una de estas herramientas tiene ventajas y desventajas. El grupo de afinidad combina la velocidad operativa conociéndose bien entre sí en afinidad, con un cierto poder debido a la unión de individues. Sus grandes ventajas: la libertad del individuo garantizada y una considerable resistencia a la represión. Ventajas debido a la pequeña cantidad de afinidades y al gran afecto y amistad que les vincula necesariamente. La organización, en nuestro caso informal (coordinación de varios grupos), garantiza una gran disponibilidad de recursos y fortaleza, pero alta vulnerabilidad debido a la coordinación necesaria (conocerse) entre los grupos o el núcleo. Si una persona recibe un golpe, existe el riesgo de un efecto “dominó”, todes caen.

Desde mi punto de vista, la libertad individual necesariamente chocará con los mecanismos colectivos de toma de decisiones (“reglas operativas” de la organización). Este aspecto representa una reducción drástica de la libertad y de la autonomía de une individue anarquista. La acción individual produce una alta velocidad operativa, una alta impredecibilidad, una fuerte resistencia a la represión y, sobre todo, libertad total, el individuo no debe ser responsable de nada o de nadie excepto de su propia conciencia. Un gran defecto: bajo potencial operativo, ciertamente hay menos medios y posibilidades para llevar a cabo operaciones complejas (que, por el contrario, una organización informal, si tiene voluntad y firmeza, puede llevar a cabo con cierta facilidad). La experimentación repetida con formas de funcionamiento radicalmente diferentes, esta es la innovación. Lo nuevo que puede engañar al Estado y hacernos peligroses. Sin mezcla ambigua grupos, individues, organizaciones informales deben entrar en contacto directo alguna vez. A cada uno lo suyo, los híbridos nos debilitarían. Unides, más que por un acrónimo, por un método.

La FAI/FRI te da los medios para combinar fuerzas sin distorsionarse entre sí. Ningún moralismo o dogmatismo, cada une confía libremente ya que es, probablemente, la combinación de todo esto lo que marca la diferencia. Sin coordinación fuera de la organización informal simple (porque la coordinación incluye conocimiento físico entre todos los grupos y organizaciones haciéndoles permeables a la represión), sin superestructuras homólogas, hegemónicas, que aplasten a les individues o a los grupos. Aquelles que implementan sus acciones en la organización informal no deben impone sus maneras de trabajar a otres. Como cualquier individue de acción y grupos de afinidad “solitarios” no tienen que gritar sobre traicionar la idea si les hermanos y hermanas actúan en grupos compactos y organizados.

Por supuesto, este es solo mi punto de vista de lo que vale.

Para terminar con estilo, diré que en su código penal me molesta la ligereza y la alegría. No importa lo que decidáis sobre mí, mi destino permanece firmemente en mis manos. Tengo grandes hombros, o al menos creo que sí, y vuestra cárcel y vuestro aislamiento no me asustan, estoy listo para enfrentarme a vuestras represalias: nunca me domesticaréis, nunca me rendiré.

¡Viva la FAI/FRI!

¡Viva la CCF!

¡Muerte al Estado!

¡Muerte a la civilización!

¡¡Viva la Anarquía!!

Alfredo Cospito

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