Carta de una mujer presa: Tratos degradantes y humillantes, palizas y abusos en los módulos de mujeres de las prisiones españolas

A continuación, una carta de una mujer presa extraída del blog de lxs compas del Boletín Tokata y donde se denuncian tratos crueles y degradantes y otros abusos de los carceleros tristemente célebres en los módulos de mujeres de las prisiones españolas, y por supuesto silenciados a golpe de paliza, denuncia falsa y aislamiento para las presas que se atrevan a denunciar a los carceleros.

La autora de la carta ha preferido mantenerse en el anonimato por razones de seguridad. No obstante, se sabe que ha entrado en prisión durante 5 años por un presunto robo con violencia. La autora afirma haber sufrido malos tratos de su ex-pareja, quien llegó a apuñalarla cerca del ombligo. Su pareja recibió una sentencia de apenas año y medio por esos malos tratos y sigue en la calle, mientras que la autora cumple 5 años de malos tratos, amenazas, golpes y abusos constantes por un robo. ¿Todavía hay alguien que sea capaz de afirmar que lo que castigan con la cárcel no es otra cosa que la pobreza?

¡Abajo los muros de las prisiones y la sociedad que las necesita!

Nota previa: Los nombres de las personas que la presa menciona, así como los nombres de la prisión en la que se encontraba y de la prisión a la que fue «cundada» (trasladada) como castigo por su rebeldía ante los abusos que sufría y sigue sufriendo, y los nombres de lxs propixs carcelerxs que la han maltratado y que la siguen maltratando, se han omitido por petición de la propia autora de la carta, por razones de seguridad, ya que la integridad física de la autora corre serio peligro de ser identificada sacando a la luz todo esto, además de que podría desembocar en otros agravios para ella y en nuevos castigos que hagan todavía más insoportable el tiempo que le queda en la cárcel.

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¡¡Buenos días!!

Lo primero deciros que estoy muy agradecida por su carta informándome de todo lo que vivimos día a día en estas cárceles… gracias a dios hay personas como ustedes que nos apoyan y nos animáis para hacer justicia en estas jaulas inhumanas.

Os cuento un poco de todo lo que vivo día a día aquí. Llevo desde el 2014 presa, entré con 19 años, tengo 21, llevo dos años y medio presa, entré a la cárcel de X*. Cuando yo me fui dando cuenta de lo que era la cárcel, me rebelé, porque tanto funcionarios como jefes de servicios, subdirectores y directora son todos unos corruptos alcohólicos que se emborrachan en tus propios ojos y encima de todo eso tienes que acatar sus ordenes humillantes en el estado que se encuentran. Es algo horrible que no deseo a ningún ser humano. En esa cárcel sólo hay un módulo de mujeres que caben doce mujeres, y día tras día somos humilladas y amenazadas, pero llegó un día que no aguanté tantas injusticias y, en la reunión de todos los martes con el educador y psicóloga, dije todo, incluso lo corruptos que son, no aguantaba más tantas humillaciones y tanta hipocresía. Todas las presas se callaron por miedo, pero yo no pude, soy una persona directa y muy sincera.

Y a la semana siguiente me dicen que recoja mis pertenencias, que me cundan a Y*. Pero yo me fui a gusto, muy contenta conmigo misma y con la cabeza bien alta. Temían que yo sacara a la luz lo que hacen en la prisión y, como sabían que yo no soy una persona manipulable ni chivata, ni mucho menos lameculos, decidieron quitarme de enmedio, sabiendo que mi cárcel de cumplimiento es X* por arraigo familiar. Llegué a Y* a un módulo de respeto, supuestamente, porque de respeto no tiene nada,ya que las funcionarias te insultan delante de todas las internas y encima te tienes que callar por miedo a ser agredida… Tuve un percance con una presa donde tuve que imponer el respeto, me peleé y me llevaron al chopano, supuestamente la “celda de recapacitación”, cuando es una celda de tortura donde te meten, llena de basura, ni siquiera te dan una manta para taparte, te quitan todas tus pertenencias y  te hacen dormir encima de una esponja llena de mugre. Gracias a dios, a mí ese día no me pegaron.

Estuve articulada y de allí al módulo 10, el conflictivo, donde ahora sobrevivo, pero no por las presas si no por los funcionarios. En este módulo hay una funcionaria en especial llamada M* que todas las presas tememos, es una persona sin corazón que se toma la justicia por su propia mano, que hace la vida imposible a cada una de nosotras excepto a su chivata, llamada T*, que cuando no está esta funcionaria esta persona nos hace la vida imposible. Son personas sin escrúpulos, de sangre fría y les corre la maldad por sus venas. Las presas tienen miedo a denunciarlo porque una presa la denunció y la funcionaria fue a por ella hasta el límite de ponerla en primer grado e incluso ponerle otra causa. Ahora están en Ávila tres chicas, con una acusación totalmente falsa inventada por esa funcionaria. Esta persona se lleva a golpes del módulo a las internas que le hacen cara y cuando se las lleva no volvemos a verlas. Yo la evito e intento acatar sus ordenes porque, si no lo hago, sería mi ruina y yo no puedo permitir que ella me gane la partida porque no pienso darle el gusto, eso jamás.

Hace muy poco me trasladaron a X* por un juicio con mi ex pareja, el cual me maltrataba, hasta llegó a un punto que casi me mata, me dio una apuñalada en la tripa al lado del ombligo y solo le han condenado a un año y medio por falta de pruebas, y yo aquí, pagando 5 años por un robo con violencia. Ya se sabe que en España no hay justicia, pero, si todos nos uniéramos, sería otra cosa. Después que he sido maltratada por un ser despreciable, cuando ya tenía más o menos los maltratos que he vivido superados, ahí llega una funcionaria y jefe de servicios y me propinan una paliza que llegué a Y* llena de moratones con una angustia por no poder defenderme… esa rabia de impotencia cuando tienes las manos y los pies atados es horrible. Yo me levanté y fui a defenderme pero me redujeron y me encerraron en mi celda, no pude hacer nada, y a los dos días tuve la conducción. Me gustaría denunciar, pero temo por mi integridad física, por mis permisos. Tengo mucho miedo porque aún son dos años y medio que me quedan en estas jaulas inhumanas. Por supuesto que mis compañeras y yo haremos ayunos, pero no podemos darlo a la luz porque correríamos peligro e irían a por nosotras. A lo mejor es cobardía, pero somos conscientes de que, si lo hacemos, corremos peligro, ese es nuestro gran miedo, creo que es entendible.

Espero seguir teniendo noticias de ustedes (…), os agradecería que los nombres que os he dado no salieran a la luz por mi seguridad. Un fuerte abrazo para todos los presos y presas de todo el mundo os mando muchas fuerzas y ánimos y no os rindáis jamás, luchar por lo que nos pertenece.

Talegos son tortura

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