Alemania – Asesinato policial de una mujer en Friedrischshain (Berlín) + Algunas acciones de venganza

El pasado viernes 24 de enero, una patrulla de 4 maderos asesinaron en su piso a una mujer, Maria, conocida en el barrio. Según vecines, Maria sufría de problemas mentales y se encontraba en medio de una crisis cuando los maderos intervinieron. Aunque ella estaba sola en su habitación, de modo que no podía hacer daño a nadie excepto a sí misma, su compañero de piso llamó a la policía, y cuando los maderos llegaron rompieron la puerta de la habitación de Maria y la asesinaron a tiros. Los maderos dijeron luego que Maria habría ido hacia ellos con un cuchillo en la mano, pero no hay testigos excepto los maderos que confirmen tal cosa. Maria, además de su sufrimiento psíquico, tenía esclerosis múltiple y estaba en muy baja forma física, con lo que habría sido perfectamente posible reducirla, en cambio prefirieron disparar primero y mentir después. Fue un asesinato a sangre fría de una mujer que se encontraba sufriendo y que lo que necesitaba era ayuda.

Estamos cansades de repetir que cuando se mete a la policía en situaciones como ésta, en las que una persona está sufriendo una crisis, existe una alta probabilidad de que todo termine con la persona sufriente asesinada o detenida. Si además la persona sufriente es racializada, trans, pobre, es una activista o tiene algún otro marcador que la identifiquen como un sujeto especialmente vulnerable a la represión y los prejuicios, entonces la desgracia está garantizada. En este caso, una mujer pobre, discapacitada y neurodivergente termina asesinada por un grupo de maderos, que la matan a tiros por su seguridad. Llamar a la policía significa permitirles intervenir, significa dar poder a las razones y los mecanismos punitivos de un Estado y un sistema violentos por naturaleza, que llaman ayuda, seguridad y bienestar a la opresión, el asesinato, la tortura, el encierro, las palizas, el maltrato psicológico, y a un sinfín de prácticas asquerosas que forman parte de su modus operandi habitual.

Dejamos a continuación algunos comunicados que hemos traducido. Los dos primeros narran y contextualizan los hechos, y el último corresponde a la reivindicación de un ataque contra la policía ocurrido en días posteriores en represalia por el asesinato, y también en respuesta por los ataques policiales a las manifestaciones contra el Congreso Policial Europeo celebrado en Berlín días antes y en días inmediatamente posteriores al asesinato de Maria, en una doble provocación que, por suerte, tampoco quedó sin respuesta.

Los policías no son personas, son policías.
Maderos, Cobardes, Asesinos.

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Berlín: Venganza por Maria

Ejecución en Friedrichshain

Viernes por la mañana (24 de enero, 2020), un escuadrón de 4 policías asesinaron a Maria en su piso. En la prensa dicen que ella era una amenaza. Ella estaba sola en su habitación y los cuatro policías rompieron su puerta. Poco después recibió un balazo que fue fatal. Maria sufría de esclerosis múltiple y pesaba unos 45 kilos.

Fue el subinquilino de Maria en el piso del número 46 de la calle Grünberger el que llamó a la policía. Les vecines confirmaron que Maria sufría de problemas psicológicos y que a veces entraba en brote. Pero nunca fue vista como una persona peligrosa y los problemas siempre podían resolverse entre la gente del edificio. Llamar a la policía fue un gran error.

Maria era del barrio alrededor de la plaza Boxhagner, principalmente vista en su bicicleta y con su perro negro. Las banderas antifascistas en su apartamento, bajo las cuales ella murió, sugieren que también estaba políticamente activa. Muches la conocían de vista y las noticias de su muerte fueron recibidas como un shock en la “Boxi” (la plaza del barrio).

Como todes, ella tenía sus altibajos. Nadie cree que tuviese que ser abatida a tiros en el momento por un comando de choque en autodefensa, porque un toque en el hombro la habría noqueado. Debe decirse claramente: “Fue una ejecución, no hay ninguna duda sobre ello”.

En la panadería local vemos la exhibición de la «primicia» del Berliner Zeitung del sábado, en la que vemos su foto y «La mujer con un cuchillo» en grandes letras hablando de María. El personal dice que la policía aquí está fuera de control. «La policía hace lo que quiere y nunca es castigada».

Este sábado, sigue sin haber reacción en el barrio, aparte de algunas flores y velas frente al portal del edificio en la calle Grünberger. Un pequeño pedazo de papel expresando el horror causado por este acto sangriento está colgado en las escaleras por les vecines. La rabia y la tristeza dominan a la gente con la que nos hemos encontrado hoy.

El sábado por la tarde, una manifestación espontánea de alrededor de 100 personas caminó desde Frankfurteer Tor hasta el piso de Maria. Al final de la manifestación, se levantaron barricadas con equipamientos de la zona para bloquear la carretera. Luego, más tarde por la noche, pintadas de “Policías asesinos” aparecieron por el barrio. Las autoridades, con la complicidad de los medios, repiten las mentiras de la policía, que afirman que poco antes de su muerte Maria se acercó al tirador con un cuchillo en la mano.

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Berlín: Sobre el asesinato policial de Maria P.

El viernes, 24.01, a alrededor de las 4:00 de la madrugada, los policías de la comisaría 51 (Wedekindwache) allanaron el piso de Maria P. en el número 46 de la calle Grünberger, después de que su compañero de piso llamase por teléfono, y la asesinaron a tiros. La policía informa y reproduce cuidadosamente a través de los mass-media el perfil de Maria como una persona enferma mental atacando a los policías con un cuchillo. Al mismo tiempo, el Estado, la policía y los mass-media están apuntando a personas con problemas de salud mental, sugiriendo que sus “diagnósticos” son suficiente para su potencial ejecución.

El día después del asesinato, la gente se reunió en solidaridad y empezaron una manifestación espontánea en el barrio de Maria. Esta manifestación fue atacada por la policía, completando de esta manera la imagen de tolerancia cero mientras que defendían activamente las provocativas declaraciones del sindicato policial (GdP) y de la oficina del fiscal público, que ya dijeron que asumían de antemano que sus colegas se habían comportado correctamente.

Berlín es una ciudad basada en la industria del turismo alternativo y en una fachada de tolerancia a la diversidad, promoviendo una imagen de ciudad progresista, que ofrece como productos ideas como el antirracismo, el antisexismo y el veganismo/vegetarianismo, sin dudar en confiar en las “amistosas” fuerzas policiales para asegurar la paz y seguridad de les ciudadanes cuando sea necesario.

La represión y el «producto» que Berlín está vendiendo van de la mano, ya que para que las nociones como «lo alternativo» y «la diversidad» sean más comercializables, el sistema dominante debe despolitizarlas y privarlas de sus elementos “peligrosos». Berlín es en realidad una metrópoli europea donde la violencia policial es omnipresente a diario. Desde los brutales asesinatos, arrestos, palizas, cámaras de vigilancia y helicópteros hasta los provocadores y terroríficos «robocops» durante las manifestaciones. Todas estas cosas están construyendo un mosaico de la ciudad controlado por la policía que no deja espacio para ningún tipo de resistencia.

Esto va de la mano con la legislación creando un perfil de policía-sheriff, dándoles libertad total e iniciativa para actuar sin ninguna consecuencia legal. Al mismo tiempo, cualquiera que reaccione a los arrestos, encarcelamientos y multas es extremadamente represaliade. El Estado y la policía, como el dominio genuino, están patrullando la ciudad represaliando a cualquiera que definan como peligrose contra elles con el pretexto de la seguridad y el orden. Esta situación también es apoyada por los partidos de izquierdas, cuya única sugerencia contra la arbitrariedad policial es el uso de tasers en lugar de armas de fuego, indicando así su consentimiento para la represión del Estado. Los mass-media están demonizando una vez más a la víctima y tratando a los asesinos como héroes con el fin de dirigir las reacciones sociales.

Incluso si no tenemos ilusiones puestas en el Estado, los maderos, los periodistas y los políticos, la indiferencia social ante este asesinato a sangre fría solo revela el verdadero rostro de esta ciudad, completando el puzzle del conservadurismo, del interés personal y del canibalismo social.

Es crucial, ahora más que nunca, resistir y reaccionar contra el terrorismo policial. La reunión de cada sector radical de la sociedad es esencial, los cuales a través de luchas sin mediación y no jerárquicas – desde asambleas abiertas hasta todo tipo de intervenciones en la ciudad – no dejarán estos incidentes sin respuesta.

Por una sociedad de igualdad y libertad, sin dominantes ni oprimides, sin explotadores ni explotades, luchamos colectivamente por la destrucción del Estado y del Capitalismo.

El Estado les arma, los policías asesinan.

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Berlin: Coche patrulla atacado en Kreuzberg

En la noche del sábado 1 al domingo 2 de febrero lanzamos piedras a un coche patrulla en Bethaniendamm. Debido a que el conductor frenó por exceso de confianza inicial, pudimos destruir el parabrisas y las ventanas laterales.

Esto debe entenderse como una respuesta directa a los ataques a nuestras manifestaciones este fin de semana. Ya sean las provocaciones y palizas en la manifestación de desbloqueo el viernes o el Sponti en Kreuzberg el sábado.

Incluso si estáis atrapades en fantasías comunes de un Estado policial en vuestro congreso, podéis estar segures de una cosa; que siempre creamos momentos donde el equilibrio de poder está a nuestro favor y sabemos cómo usarlo.

Podéis asesinarnos a nosotres pero la idea de libertad nunca morirá.

¡VENGANZA POR MARIA!

Nota de la persona que tradujo de alemán a inglés: Según los informes de los medios, el coche patrulla fue gravemente dañado y tuvo que ser llevado a un garaje. Los dos maderos también pidieron la baja y uno fue llevado al hospital. La noche anterior, la policía entró en enfrentamientos con activistas que les lanzaron piedras en la calle Rigaer, dañando varios de sus vehículos e hiriendo a un agente.

En la foto vemos a algunos de esos uniformes rellenos de mierda recogiendo pruebas de las piedras dejadas atrás por les revoltoses tras los enfrentamientos en Rigaer el 31/1, en el contexto de las protestas contra el Congreso Policial Europeo.

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