Carta del compa Gerasimos Tsakalos sobre la huelga de hambre de Kostas Sakkás y respuesta de este.

Desde las prisiones de Korydallos, Gerasimos Tsakalos, miembro preso de la Conspiración de Células del Fuego, ha hecho público el siguiente escrito, donde reflexiona en primer lugar sobre la farsa del límite para la prisión preventiva que pese a estar fijado en 18 meses puede prolongarse indefinidamente poniendo las excusas que a lxs jueces/zas y fiscales les vengan en gana, con el fin de convertir la medida cautelar en un presidio sin juicio. En segundo lugar, habla sobre sus juicios pendientes y, en tercer lugar, se refiere al modo en que el compa Kostas Sakkás respondió a la prorrogación de su prisión preventiva durante 6 meses más una vez cumplió los 30 meses de talego. Tras la publicación del comunicado de Gerasimos, el compa Kostas Sakkás también sacó una carta, respondiendo y aclarando algunas cuestiones que contenía la carta de Gerasimos.

Que quede claro desde ya mismo que el objetivo de este blog al publicar ambas cartas no es ni posicionarse en uno de los dos «bandos» (Internet no es el lugar adecuado para ello), ni buscar morbo, sino difundir dos aportaciones que, con sus aciertos y, en mi opinión, también sus errores, contribuyen a la forja de un pensamiento crítico anarquista sobre la forma de lucha dentro de la prisión.

Ambos escritos fueron extraídos de la web de lxs compas de Contrainfo (aquí y aquí respectivamente)

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Carta de Gerasimos Tsakalos.

Ahora que se acabó el circo…

Ahora creo que ha llegado la hora de posicionarme sobre unos acontecimientos que se han dado últimamente.

Para empezar, quería mencionar que llevo en prisión preventiva 33 meses sin que me haya condenado hasta ahora tribunal alguno. Para sus leyes, esto se considera irregular, ilegal, arbitrario, etc. El límite de tiempo que unx puede estar bajo esta medida, como bien se sabe, son 18 meses. No obstante y, a través de una estrategia de nuevos juicios que se iniciaron en contra de nuestra organización, específicamente, contra el compa Haris Hatzimihelakis, el límite de la prisión preventiva se aumentaba a 30 meses, cada vez que unx de nosotrxs estaba cerca de cumplirlo. Lo mismo me pasó a mí, al igual que al compa Giorgos Polydoros y a la compa Olga Ekonomidou que cumplen, el septiembre de 2013, los 30 meses de prisión preventiva. Esta medida no se ha aplicado jamás a otra organización anarquista en el territorio griego.

En abril de 2013, con la justificación de mi peligrosidad como miembro de la Conspiración de Células del Fuego, procedieron a la extensión de otros 6 meses de prisión preventiva, quedando así el límite en 36 meses (3 años).

Por su parte hicieron bien. Si se cometía el “error” y  excarcelaban a cualquier miembrx de la CCF está claro que estx utilizaría su libertad para la continuación de la acción anarquista, cagándose en cualquier medida cautelar.

Pero, como no estaban seguros de que el tribunal iba a cumplir sus procesos dentro de este espacio de tiempo, dieron un paso más. El 22 de mayo de 2013, me acusaron en un nuevo  proceso. La razón es que en mayo de 2012, cuando cabía la posibilidad de mi salida a la calle, tras los primeros 18 meses de prisión a la espera de que concluyera el juicio, había dado a unas personas fotografías mías, para que falsificasen carnés de  identidad, con el fin de poder pasar directamente a la clandestinidad.  Estas personas, ya fuera por impotencia o indiferencia y, a pesar de que no fui excarcelado ni continuamos teniendo relaciones de amistad o de compañerismo, consideraron correcto mantener mis carnés falsos durante casi un año, en uno de los pisos que usaban.

Cuando lxs arrestaron por un atraco y, dado que no se habían molestado en hacerlas desaparecer, los cabrones de los servicios antiterroristas las encontraron. Esto resultó en que las autoridades me acusaran de instigación a “actos terroristas” y por el caso del atraco en Velvedos, Kozani. Así, ahora me encuentro en una situación sin precedentes en  Grecia. Habiendo sido arrestado en noviembre de 2010, tengo juicios pendientes hasta diciembre de 2014. Es decir, 4 años de encierro a la espera de que se concluyan los juicios por casos de acción directa anarquista. Y ya vendrán más juicios…

Es obvio que no es culpa de la incapacidad o falta de experiencia de quienes tenían mis carnets falsos el que yo me encuentre en esta situación. Sería estupido y de visión muy limitada creer algo así. Si no fuera por la documentación falsificada, “descubrirían” cualquier otra cosa. Sólo considero importante referirme a estos hechos, para que lo sepan lxs compas y tengan aún más cuidado con las huellas que se dejan atrás.

Contra nosotrxs, como organización, y como corriente del espacio anarquista, aplican e intentan aplicar todo lo dispuesto en su “arsenal” legal, para que no salgamos nunca de aquí de una forma legal. Lo tenemos en cuenta y actuaremos en consecuencia. No hemos respetado nunca su “civilización  legal” ni lo vamos hacer ahora.

Desafortunadamente, junto con nosotrxs, que somos miembros de la CCF, intentarán aplicar esta medida también contra otras personas. Con la lógica de “al regar la albahaca, se riega también la maceta”* vemos como a varios arrestos se les bautiza como arrestos de miembros de nuestra organización. Personas con casos, por ejemplo, de simple posesión de armas, se presentan como parte de la red de núcleos de la CCF. Casos que, en otras circunstancias no serían más que un informe en el fichero policial, junto con tantos otros, se agravan solo porque los pacos sospechan que lxs arrestados en cada ocasión tienen algo que ver con nosotrxs. Esto se hace para golpear el estatus de nuestra organización y aumentar de manera mediática la invulnerabilidad  de la represión.

Nosotrxs, hemos dejado claro con nuestro posicionamento que estamos orgullosxs de  las acciones guerrilleras de la CCF, por eso, asumimos la responsabilidad, sin importarnos cualquier consecuencia legal alguna?. Quien es miembro de la CCF está orgullosx de ello. Esto no lo negociaríamos, ni por menos años de cárcel, ni para ser más agradables, ni para nada. Pero, como ya mencioné, distintas personas, que aunque quisieran, no podríamos nunca recibirlas entre nosotrxs, dado que nos separa un océano de ideas y percepciones, siguen siendo acusadas por participación en nuestra organización. Nosotrxs, para ayudar a estas personas, dejamos claro en cada juicio donde se les implica, que miembros presxs de la CCF somos solo aquellxs que hemos asumido la responsabilidad por su acción, defendiendo la dignidad e historia de nuestra organización. Una de estas personas acusadas por simple porte de armas, como él mismo declara, se encontró un mes despues de mí en la misma situación. Es decir, su  prisión preventiva se aumentó de los 30 a los 36 meses. Para que lo excarcelaran comenzó una huelga de hambre. Hasta aquí todo está bien…

Pero, lo de después y el circo que siguió fue algo que ningunx de nosotrxs se esperaba. Vimos a la mayor parte del espacio anarquista callarse o, incluso, promover a escondidas las hienas de la solidaridad que asaltaron este caso.

¿Cómo es que, como anarquista, aceptes que se den conferencias de prensa junto con malnacidos como Giannis Panousis, miembro parlamentario de DIMAR (Izquierda Democrática), quien está detras de la redacción del  código penal y carcelario? El mismo parlamentario que, en el pasado, fue objetivo de nuestra organización y, actualmente, testigo en nuestra contra en el tribunal especial que se lleva a cabo en las prisiones  femeninas de Koridallos. ¿Cómo aceptas que otros ejecutivos de partidos  políticos anuncien que comenzarán ellos también una huelga de hambre en  solidaridad con tu caso? Los  parlamentarios, ya sean de SYRIZA o de cualquier otro partido político, son objetivos de ataque y, claramente, no solidarios.

Sin embargo, es obvio que la mayor parte de la responsabilidad de este circo la tiene el propio acusado. ¿Cuánta dignidad tienes y cómo puedes llamarte anarquista cuando te tragas el hecho de que PASOK, DIMAR, y SYRIZA (Coalición de Izquirda Radical) sacan comunicados a tu favor? ¿Cómo puedes callarte cuando parlamentarios de SYRIZA, como Voutsis, preguntan en el parlamento por ti? Aparte de que alguien se lo pidiera… ¿Cómo puedes dejar que partidos muestren su apoyo durante  concentraciones solidarias por fuera del hospital donde estás detenido, como hizo SYRIZA? Ellos están haciendo su trabajo politiquero y se meten donde se les deja espacio. Si tú no cortas por lo sano y no aclaras tu posición, la cosa es simple. No eres anarquista y no tienes nada que ver con la lucha. Simplemente, besas hasta culos para salir de la cárcel.

Pero, hablando de la huelga de hambre en sí, hemos vivido el circo absoluto. ¿Qué huelgista de hambre va al hospital el día 12 y se pone, no uno, sino dos sueros? Algo que dijo también la médica Fani Kyriakou, el 19 de junio, cuando la llamaron a declarar en el  juicio contra la CCF, en el que está acusado también K.S., y que se lleva a cabo en las prisiones femeninas de Koridallos. Concretamente, ella mencionó que le daban suero de dextrosa y otro suero con electrolitos, vitaminas, sales minerales, etc. Con esto, no haces huelga de hambre. Sin embargo, era de esperar que nunca se hiciera público su nivel de azúcar, al contrario de lo que pasaba en anteriores huelgas de hambre. Simplemente, los resultados no resultarían cómodos. Y, es normal, que compas fuera de la cárcel no conozcan los pormenores de la huelga de hambre, pero nosotrxs, por experiencia personal, podemos tener una percepción.

Cuando desgastas un medio de lucha de esta manera es simplemente un error. O luchas de manera coherente con tus elecciones, o no luchas.

Cuando eres anarquista no lames a partidos políticos. Cuando eres anarquista no hablas de “soberanía nacional” y del “pueblo griego”, ni buscas la creación de otro polo de Poder (extractos de textos previos de K.S.).

Eres anarquista cuando luchas con orgullo contra toda autoridad, incluso contra sus matices alienados que todxs llevamos dentro.

Los partidos políticos son claramente nuestros enemigos, sean de izquierda o de extrema izquierda. Punto y final. Que le den a SYRIZA. Votarlos, tal y como hicieron algunos presos “anarquistas” el año pasado en los procesos electorales dentro de la cárcel, nunca lo verán de nosotrxs. No negociamos con la oposición y posible futuro gobierno. Tan “corrompidos” ni nosotrxs lo estamos…

Cada uno hace sus elecciones y la Historia juzgará.

¡Viva la anarquía!
Contra esta sociedad, ¡hasta la liberación total!

Gerasimos Tsakalos
Miembro de la CCF – FAI/FRI

P.D. Este texto expresa absolutamente a todxs lxs compas de la Conspiración de Células del Fuego y seguirá un posicionamiento colectivo.

*Proverbio que dejamos traducido literalmente. Se dice cuando a alguien le afectan negativamente las desgracias de otrxs o se aprovecha de las fortunas.

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Carta de Kostas Sakkás

Creo que rendirse al enemigo cuando sufres un ataque y negarse a dar la batalla que te toca dar es, simplemente, una tontería. Decir, en el momento en que te están atacando, “yo no juego a tu juego”, no aleja la derrota sino que corres el riesgo de dirigirte a la debacle. Despreciar al enemigo en el momento de la batalla no te hace superior.

La falta de capacidad elemental de percepción de las cosas y la incapacidad de ver y concluir lo que es obvio, es algo problemático. La obsesión con varias elecciones y comportamientos que se ha probado que te dirigen hacia la derrota es obsesión y adicción por el error. Cuando estas elecciones y comportamientos tienen que ver con asuntos individuales, normalmente, lxs que sufren las consecuencias son lxs que han cometido el error. Sin embargo, cuando estas elecciones se toman en nombre del colectivo y se propagan, por ejemplo, como revolucionarias y, aun más, como las únicas políticamente “puras” y dignas, cualquiera se da cuenta de que las consecuencias también son colectivas.

Desde el inicio de mi cautiverio, he opinado que la tribuna pública que se da a lxs anarquistas y a lxs presxs políticxs, en general, para que expresen sus posiciones y opiniones debe, de alguna manera, ser algo que se ganen y no algo que se dé por sentado por su condición de encierro y por la declaración de una identidad o de la integración en una organización. Por otro lado, en las cárceles, hay varixs presxs conocidxs como “comunes” que son muy buenos bombarderxs, incendiadorxs, atracadorxs, etc. No creo que, como anarquistas, podamos reconocer ningún valor en ello. Creo que la tribuna pública debe ser algo que cada presx políticx se gane, en cada ocasión, con su discurso. Claro que no me refiero al concepto de la capacidad retórica o de escritura, sino a la esencia de sus posiciones y opiniones. Con lo que se dice y, naturalmente, con lo que se hace, se caracteriza el/la anarquista y el/la revolucionarix, y no por las etiquetas que se cuelga cada unx.

El 25 de julio, se publicó un texto de Gerasimos Tsakalos, miembro de la Conspiración de Células del Fuego que, por lo menos para mí, es obviamente un uso erróneo de la tribuna pública. Según la lógica de que a la carne se la puede llamar pescado, entonces, a un malitencionado, apolítico e inmoral ataque se le puede llamar crítica (¡!). Una serie de inexactitudes y mentiras, tanto sobre mí personalmente y la huelga de hambre que realicé, como sobre el movimiento anarquista solidario que la apoyó, no se puede, de ninguna manera, considerar una crítica para cualquiera que leyera ese texto.

No habría entrado en el proceso de responder al ataque malintencionado que sufrí, como no lo hice en el pasado, sin embargo, en este caso, creo que es algo que personalmente me supera. No sé si y hasta qué punto, hay conciencia de ello, pero el texto del que hablamos es provocación pura y dura, que daña la credibilidad y el peso político del movimiento anarquista. Es amarillismo que abre el camino a sus enemigos oficiales. Hace lo que, básicamente, no se atrevieron hacer estos últimos, pero que usaron con placer (portada del periódico de Amanecer Dorado sobre este texto o a través de lxs cuervos periodistas  del régimen, etc.). Por esta razón, creo que es necesario aclarar algunas cosas.

La huelga de hambre que realicé no fue una acción individual sino una  lucha colectiva realizada –principalmente– por el movimiento anarquista, pero también por individuxs que, como iniciativa, sin pertenecer al espacio anarquista apoyaron esta lucha (amigxs, familiares  y simpatizantes). El apoyo recibido por personas –digamos– motivadas por incentivos no políticos es un hecho y no tengo nada que decir sobre ello. Lo que tengo que decir es que la solidaridad es una relación solamente entre compañerxs. La solidaridad no es apoyo, no es una relación que nace de sentimientos de simpatía o antipatía, no nace de la sensibilidad o de la compasión, ni por la rabia y la indignación por las injusticias de lo bueno, lo malo, lo indispensable o no se qué otra cosa de sistema. La solidaridad es una relación de lucha. Es una relación-arma entre lxs luchadorxs en contra del sistema. En contra de todo sistema autoritario. Es un arma en las manos de lxs que luchan por la libertad. Reconozco solo a lxs anarquistas como mis compas y, con ellxs, realicé esta lucha ganadora en particular.

Por cierto, no faltaron también los que pensaron que podrían aprovecharse de la huelga de hambre que realicé, con el fin de sacar lucro político, para ellos y para sus partidos. Personalmente, no tengo que demostrar nada ni a nadie. Mi posición ha sido concreta y siempre la misma. Los partidos son, en su naturaleza, mecanismos hostiles al ser humano y su sociedad. Siempre han funcionado y seguirán funcionando a su costa. Se posicionarán siempre en contra y minando cada lucha sustancial y consistente por la liberación, independetemente de sus orígenes ideologicos.

Dejo en claro, pues, que jamás acepté que me visitaran miembros del parlamento en el hospital, como se ha escuchado, además de garantizar que sea lo más claro posible que esta decisión no fue debido a mi estado de salud, sino porque no quería que me visitaran. Jamás salí a saludar a ninguna concentración de partidos políticos fuera del hospital, sino solo la concentración de lxs compas anarquistas el 5 de julio, que fue decisiva no solo para encontrar las fuerzas para gritar que esta lucha se llevará “hasta el fin, hasta la victoria”, sino que, además, realmente lo sentía.

Desafortunadamente, para lxs “impecables” e inmaculadxs críticxs, no podría en ningún caso controlar quienes están presentes en las concentraciones, en las marchas, o en las conferencias de prensa, o estar vigilando y correr a denunciar cada cosa que dice o propone cualquiera. Eso sería práticamente imposible y lo saben muy bien. Es obvio que lo que les importaba era lanzar lodo lo más rápido posible, antes de que se seque…

No sé qué experiencias similares tuvieron otrxs, pero en el cuarto en el que me encontraba en el hospital general de Nikaia, a parte de las rejas triples en las ventanas, me vigilaban 24 horas al día agentes de 3 unidades distintas, que acompañaban hasta a los médicos durante sus visitas, además de exigir escuchar cada cosa que se decía. Visitas podía tener una vez a la semana, de un cuarto de hora y, únicamente, de familiares de primer grado, con la presencia del guardia, literalmente, sobre mi cabeza. En muchos casos, hasta intervenían, sea de manera “amigable”, o para pedir que habláramos más alto, para poder escuchar lo que decíamos. Por bastante tiempo, prohibieron la correspondencia (algo que cambió tras muchas broncas), mientras en algunos casos hubo censura en las actualizaciones impresas de Indymedia. Dos veces, tuve también el “placer” de recibir registros en el cuarto donde me retenían, recordándome los “buenos” tiempos de la cárcel. Las circunstancias se pueden caracterizar por lo menos asfixiantes. A pesar de todo, si hubiera tenido la posibilidad de intervenir a tiempo para cualquier cosa, no lo hubiera hecho  porque me parece “poco” y “pequeño” hacerlo en el estado en el que me encontraba.

Me hospitalizaron el 17 de junio (es decir, al 14º día), con un informe del médico de guardia del hospital para presos de las prisiones de Koridallos. El informe se había redactado el 14 de junio estando pendiente, es decir, el médico opinaba que se me tenía que hospitalizar aún antes. Lxs presxs saben muy bien que al hospital no vas cuando quieres, sino solo si hay urgencia o cuando una situación o incidente no se puede tratar dentro de la cárcel, y esto vale también preventivamente y no solo en el momento del incidente. En este caso, se encuentra la huelga de hambre.

Concretamente, en mi caso, el hecho de que hubiera realizado otra huelga de hambre hace un año, fue la razón para que el médico de guardia opinase obviamente que sería mejor para todxs que me trasladaran a un hospital, en vez de mantenerme en la enfermería de la cárcel. Lxs carcelerxs no envían nunca a un/a presx al hospital si no existe una razón seria, e incluso si la hay, a menudo, no lo hacen. No son pocos los casos de presxs que terminaron muertxs en sus celdas, porque algun médico sin conciencia trató con ligereza el diagnóstico del estado de salud de un/a presx. Lxs que han pasado, aunque sea brevemente, por las mazmorras griegas saben que estos casos no son pocos.

En algún momento de la huelga de hambre y, debido a las continuas crisis de hipoglucemia, me dieron suero de glucosa, con el fin de evitar el peligro de muerte súbita, antes de que se reuniera el consejo que  decidiría sobre la petición de mi excarcelación (¡!). Era algo que cualquiera puede entender que tuvo lugar en el marco de la continuación de una estrategia básica, para que tenga sentido lo que hacía. No fue nunca mi intención suicidarme. Mi lucha era por la libertad y, por lo tanto, por la vida misma. Para quienes no lo saben, el suero de glucosa no afecta a la pérdida de peso del  huelgista de hambre y esto es algo que sabe quien haya llevado a cabo una huelga de hambre. Además, el azúcar en la sangre debe estar a niveles específicos. Eso no significa que cuanto más sueros tome unx, mejor. Si el azúcar está a niveles muy altos es igual de peligroso que en el caso de que este sea muy bajo. Sea uno, o dos, o veintidós sueros, para que se evite la muerte súbita, el azúcar debe estar estabilizado.

Lo que en realidad no entendí es qué quiere decir G.T. en el punto en el que se hacen algunas referencias a inocencia-culpabilidad.

¿Quién habló de inocencia? ¿Quién habló de injusticia? ¿Cómo llegamos a la conclusión de que creo/creemos que hay prisiones preventivas justas e injustas? ¿Que lxs anarquistas inocentes tienen que salir, mientras que lxs culpables se quedan dentro?

Obviamente, las preguntas son retóricas y, personalmente, no espero ninguna respuesta.

En cuanto a la albahaca y la maceta, si es este tipo de riego, pues os lo regalo…

P.D.: Este posicionamiento es el primero y el último en relación con está cuestión específica. Aclaro que no voy a abrir ningún tipo de diálogo. Creo que algo así minaría el espacio anarquista y no busco hacerlo.

Yo les recomendaría a todxs sobriedad y calma…

Kostas Sakkas

Huye

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