Chile – Algunas palabras de Refractario al respecto del comunicado «“La prisión como esa estación posible en la vida de rebeldes y antiautoritarixs» publicado por el CAVJ

Recientemente, fue difundido en este blog un comunicado publicado por lxs compas del Colectivo Anticarcelario Vuelo de Justicia (CAVJ) de Chile acerca de la situación en las prisiones chilenas, y reflexionando sobre algunas de las posturas que ciertxs compañerxs han tomado a su paso por la cárcel, afrontándola de maneras que entran en contradicción con su determinada posición antiautoritaria. Dicho comunicado surgió, en parte, a raíz del debate y la polémica generada por otro comunicado, emitido por el compa preso Juan Flores, donde, entre otras reflexiones y aportaciones, realizaba una crítica pública y personal al compa Ignacio Muñoz, también encarcelado, poniendo en entredicho su coherencia dentro del talego, aunque sin explicar cuáles eran los motivos para dicha crítica (y aquí no digo que el compa Juan Flores tenga que entrar en más detalle si no quiere o no lo considera oportuno, pues hacer eso sería frívolo desde la gran distancia que separa el Estado español de Chile, y el interior de la prisión de sus exteriores, y entiendo que además, las circunstancias de la cárcel, y de la correspondencia dentro de la misma, limitan muchas veces las posibilidades de lxs compas a la hora de expresarse y comunicar sus puntos de vista, aunque personalmente opino que, en caso de ser posible, un nuevo comunicado en el futuro aclarando mejor todo esto estaría bien, aunque la decisión de abrir o no tal diálogo le corresponderá a las personas implicadas).

Sin querer entrar en más polémica, dejo a continuación, tras recibirlas en el correo electrónico, las siguientes palabras de lxs compas de Refractario, que se pronunciaron respondiendo al comunicado de CAVJ con las siguientes reflexiones, expresando sus puntos de vista y su desacuerdo con algunos de los puntos expresados por lxs compas del CAVJ. Espero que alimenten el debate positivo y fraterno y no los cotilleos o las críticas maliciosas:

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Ante esto, algunas palabras desde Refractario:

El enfrentamiento con la cárcel tanto adentro como afuera nunca ha presentado una única forma de ser llevado, pero sin lugar a dudas… la lucha es la única forma.

La realidad al interior de las cárceles en Chile durante el último año nos habla de distintas posiciones que se enfrentan en el cotidiano, en los gestos diarios y en el vivir al interior de aquellos horribles lugares donde secuestran a lxs compañerxs.

Indiscutiblemente las contradicciones existen y abundan en todos quienes nos oponemos al dominio, contradicciones que se manifiestan en la calle, en la cárcel… en la lucha. La coherencia está en reconocer esas contradicciones y que nuestras palabras digan relación con nuestros actos. No una coherencia impuesta, sino en lo que cada individuo dice y lo que cada individuo hace… La guerra social y los caminos de insurrección saben avanzar con sus contradicciones a cuestas.

Cuando quienes cuestionan, rechazan y niegan la autoridad deciden dar el paso a la ofensiva, deciden enfrentarse a la policía, a todo su apareje represivo y jurídico, se le hace frente a sujetos convencidos de su autoridad uniformada, que disfrutan, gozan y reciben un sueldo por reprimir y controlar. Se enfrenta a la represión, se comenta y proyecta que la lucha no claudica en sesiones de torturas, secuestros, desapariciones, ejecuciones… ¿pero ahora parece ser imposible hacerle frente a la realidad carcelaria y todos sus oscuros rincones?

Lejos de lo que algunxs creen, la realidad de opresión y la conducta autoritaria por parte de los presos sociales o llamados “comunes” existe desde hace largas décadas y en distintos lugares del mundo, sólo vale la pena recordar a los presos del movimiento de liberación negro segregados en módulos de blancos racistas, el asesinato de Julio Huentecura, prisionero político mapuche asesinado a mano de otros presos en la ex-Penitenciaría. Compañerxs que han estado presos en otros países, sufriendo el hostigamiento constante de la xenofobia propia de la estupidez e ignorancia masificada en carceleros y en presos.

Los presos en la dictadura/democracia durante los primeros años permanecían en la ex-penitenciaría y en la cárcel pública, segregados en módulos con el resto de presos, que no los comprendían y muchas veces los atacaron, segregados y aislados en grupos pequeños o simplemente solos en distintas calles tuvieron que afrontar las provocaciones, la violencia de las relaciones sociales al interior de la cárcel y los distintos códigos que ahí existen… Respeto y caminos de dignidad fueron conseguidos con enfrentamientos, sangre, miedo pero por sobre todo empuje a lo que venga. Nunca la dignidad en la prisión se ganó solamente por alguna carátula o adjetivo, sino por gestos concretos, enfrentamientos y respeto impuesto muchas veces a fuerza tanto a los carceleros como al resto de los presos, tanto desde adentro como también desde afuera. Historias y anécdotas hechas a pulso que siguieron sucediéndose hasta ahora, quizás desconocidas para muchos, pero existentes, presentes y siempre disponibles en el arsenal de experiencia que tiene que ser saqueado por quien le interese. Ahí están esas historias, ahí está esa vivencia, ahí se encuentra para quien se sienta parte de aquel recorrido histórico que se desentiende de caratulas ideológicas y se encuentra en una práctica real.

Para ese entonces y para los años posteriores, seguían siendo prisioneros jóvenes que no conocían la prisión, ni sus códigos, inexpertos en el conocimiento de la jerga carcelaria y sus dinámicas, pero siempre entendiendo a la dignidad rebelde como un valor intransable, que cualquier espacio es un espacio para luchar y que si se decidía enfrentar a la represión y al Estado policial, pues no se iba a ser menos ante hostigamiento de otros presos con ansias de ser autoridad ante alguien.

No es correcto plantear los pasos que algunos presos están dando como un tema generacional o por el tipo de delito, nunca lo ha sido, así tenemos a distintxs presxs jóvenes en este territorio y en otras partes del mundo que se hacen parte y se hacen cargo de la historia de prisión combativa, saben y sienten que algún retroceso en el ámbito de respeto no es sólo para ellxs como individuxs sino para los que vienen. Como un simple ejemplo y a mano, tenemos la experiencia de lxs prisionerxs de lucha callejera durante el 2011 (1 y 2) y tantos casos más de quienes han enfrentado la prisión individual o colectivamente.

¡Las conductas autoritarias de lxs prisionerxs, han existido siempre! La iglesia como refugio también, hace años y en distintos lugares, así lo recordamos con el encendido debate tras la conversión al Islam de Walter Bond, y desde este territorio hace más de una década que están cayendo compañeros anárquicos en prisión, quienes muchas veces han tenido problemas, conflictos, encuentros, roces, enfrentamientos con presos… nunca han llegado a ese camino para buscar seguridad, eso hasta ahora.

Pero partimos de lo básico, ingresar a la iglesia no es una nueva forma de luchar contra la cárcel, no es una particularidad en el camino anticarcelario ni nada de eso. No siempre estará el entorno solidario firme, presente y dispuesto. Es en la cárcel, uno de los escenarios particulares donde muchas veces se está solo frente a los carceleros o al canibalismo social de las relaciones entre el resto de los presos.

Existen cientos de casos de individuos que han afrontado solos tanto la represión como el entramado carcelario, sólo como ejemplo a mano Mauricio Hernandez Norambuena y sus más de 12 años de régimen de aislamiento. Es indesmentible que el compañero no cuenta con un entorno solidario y fuerte; el compañero Gabriel Pombo da Silva cuando permaneció recluido en Alemania y tantos otrxs presxs que por distancia geográfica o aislamiento no han mantenido un apoyo o una red solidaria fuerte. ¿Es eso justificación para alguna decisión o camino en abierta oposición contra lo que decimos que luchamos?

La Dignidad y rebeldía si bien se forja, retroalimenta en colectivo es tambien un tema individual… Los regímenes de aislamiento, las golpizas a puertas cerradas en calabozos o lugares similares así lo demuestran.

Existen y han existido miles de particularidades en cada caso, miles de justificaciones y de actitudes “razonables”, inseguridades, miedos, situaciones jurídicas, etc. Los porqué no los daremos nosotrxs y tampoco nos parece correcto especular sobre sus justificaciones o excusas, es parte de una responsabilidad individual y de hacerse cargo de la propia historia como señalan los compañeros de Vuelo de Justicia, pero esa responsabilidad es de los propios implicados no de nosotrxs, ni de obligarlos a que escriban algo, cambien de rumbo o decidan abrir o no el tema.…. Nos reconocemos por nuestras palabras y gestos, por nuestro caminar, por asumir nuestros errores, hacer las autocriticas y decidir seguir avanzando para aportar a más y más revuelta.

Finalmente y en cada uno de los momentos, ayer y hoy: ”No somos nada más que nuestras propias decisiones”.

Si pensamos que ahora se hace imposible caminar y mantener una actitud anárquica y de dignidad rebelde al interior de la prisión, por las condiciones existentes… ¿pues partimos de la base de que todxs lxs combatientes que sean enjauladxs terminarán acudiendo a esas despreciables instancias? Cómo podemos participar, alimentar al enfrentamiento contra lo existente suponiendo como punto final la resignación por las amenazas de los presos.

Pero, la realidad de lxs presxs en guerra no puede ser falsificada. Esta ahí, caminando a pulso en el enfrentamiento milimétrico, victorioso con cada centímetro robado a la administración carcelaria, con cada paso de respeto dado e intranquilo y furioso con cada avance carcelario en la cotidianidad de la celda y el módulo. Ahí está, sólo es cosa de saber leerla y escucharla.

Afuera se suceden ataques incendiarios y explosivos a templos religiosos a lo largo del mundo, en el Wallmapu los curas bendicen los carros policiales que en un par de horas estarán atropellando niños mapuche y baleando a weichafes, a kilómetros de distancia compañerxs arriesgan más de 40 años acusados de atacar un templo a la opulencia cristiana, orgullo del saqueo y monumento a la tortura de herejes e infieles.

La cadavérica casta de religiosos aun intenta fijar criterios y dogmas morales sobre cómo decidimos nuestra sexualidad y nuestras decisiones, intenta mantener el control sobre la vida y los cuerpos de la población desde sus asquerosos credos. La sombra de la cruz intenta posarse sobre aquellas que con autonomía deciden sobre su cuerpo, mientras decenas de párrocos acarician cuerpos de pequeñxs jóvenes con la excusa de la bendición y la fantasía de la divinidad para aprovecharse de sus infantiles cuerpos en sus perversiones clericales.

Lo hemos dicho ahora y antes: ¡Todxs lxs presxs a la calle!

 Sin dioses ni amos contra todas las cárceles.
Axión y solidaridad
¡Presxs en guerra a la calle!

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