Grecia – Ataque con granadas contra el Consulado Ruso en Atenas por la Célula de Venganza ‘Mikhail Zhlobitsky’ FAI/FRI

Como muches sabréis ya, Mikhail Zhlobitsky fue un joven anarquista que con solo 17 años, y en represalia desesperada por la brutal oleada de represión y torturas desatada por los servicios secretos rusos (FSB, sucesores del KGB soviético) contra el movimiento anarquista y contra otros entornos de lucha autónomos y revolucionarios, decidió inmolarse con explosivos en el cuartel del FSB en la ciudad de Arkhangelsk en la mañana del 31 de octubre del pasado año 2018. Antes de la explosión suicida, publicó mensajes en la red social ‘VK’ y en el chat ‘Rechi buntovshchika (‘Charla Rebelde’)’ en la aplicación de mensajería instantánea Telegram, en los que advertía sobre lo que iba a hacer y explicaba que sus motivos era vengar a les anarquistas torturades o en prisión y continuar con la propaganda por el hecho. En el ataque, varios maderos del FSB resultaron gravemente heridos, y las instalaciones sufrieron importantes daños.

Ahora, un grupo de anarquistas en Grecia reivindicó un ataque con granadas contra el edificio del Consulado ruso en la calle Tzavella del barrio de Halandri, al norte de Atenas, el 22 de marzo, en memoria de Mikhail Zhlobitsky y en solidaridad con todes les anarquistas que sufren las torturas de la escoria del FSB y de los Estados del BUR (Bielorrusia, Ucrania y Rusia).

Dejamos a continuación la traducción que hemos hecho del comunicado de toma de responsabilidad, que nosotres recogimos y tradujimos desde 325, que a su vez lo recogieron desde AMW English, quienes tradujeron a su vez desde el original en griego publicado en Indymedia Atenas.

Noticias anteriores con más información sobre la represión y el terrorismo de Estado del FSB contra les anarquistas (incluyendo secuestros y palizas, amenazas de muerte y otras prácticas) y de la solidaridad con les represaliades pueden consultarse aquí, aquí o aquí.

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Asumimos la responsabilidad por el asalto con granadas contra el Consulado ruso en la calle Tzavella en Halandri [suburbio en el norte de Atenas] el 22 de marzo.

Cada Estado busca continuidad, la cual es de particular importancia tanto para su existencia como para la preservación y expansión de su espacio vital. Definimos el espacio vital de la estructura de un Estado como un concepto que plantea todos los intereses económicos y espaciales. Aplicando esta política a nosotres es lo que comúnmente llamamos imperialismo. Esta política no es una elección estratégica de un Estado, sino que es indistinguible de su misma existencia. Automáticamente, cada Estado aplica o sigue la política imperialista de una alianza en ese país. Esta posición viene a derrocar la retórica de la santa comunión de los más pequeños en Estados dinámicos hacia los más poderosos, la cual la izquierda ha estado intentando usar durante años y que parte del espacio anarquista abraza. A lo largo de los años, muchas alianzas han sido construidas y, como resultado, también muchas escaramuzas, dependiendo de los intereses en juego en cada caso. Bajo el velo de estos contrastes interaxiomáticos en combinación con la coyuntura política y económica, las discrepancias en las dinámicas de cada Estado son creadas o ajustadas. Más que una situación estática, las relaciones entre Estados han sido siempre una condición dinámica que es modificada sobre el sujeto.

Sobre la base de los parámetros anteriores, desde la mitad del siglo pasado, hay dos Estados que han dominado predominantemente el tablero de ajedrez mundial, Estados Unidos y Rusia (hasta 1991 como la URSS). Un error común que encontramos en los enfoques izquierdistas es que estos dos Estados son dos polos de un conflicto continuo, ignorando deliberadamente las estrategias (geo)políticas sintéticas que han dibujado a lo largo de los años desde la división de la influencia política en la Conferencia de Yalta en febrero de 1945, así como también el apoyo político para las intervenciones militares dentro de Siria. Una pieza de la misma narrativa lleva una crítica altamente unilateral al llamado «imperialismo americano», mientras que al mismo tiempo hace la vista gorda a las políticas expansionistas de Rusia, enterrando muchos de los crímenes de guerra que han cometido. Nosotres no hacemos ninguna distinción entre estos dos Estados, ya que consideramos nuestras políticas igualmente hostiles.

Recordando los fantasmas del pasado

La democracia burguesa en Rusia fue establecida en 1991 tras la caída del régimen comunista. Durante muchos años, hemos percibido una penetrante nostalgia por la administración política de la Unión Soviética, lo cual nos parece totalmente estúpido porque, con la justificación de cualquier cambio político en el régimen, algunes parecen ignorar conscientemente el mismo poder de la autoridad que gobierna la existencia en sí misma de un Estado. Estos nostálgicos también ignoran y a menudo defienden las aspiraciones expansionistas de la URSS enrojeciendo su elección estratégica de un país con un Estado amigable, ya que la consideran una guerra «roja» para aplicar el régimen socialista. Han intentado desatar la política criminal surgida de la intervención militar de 1979 en Afganistán, la represión largamente sufrida de la rebelión de 1956 en Hungría, la interferencia violenta y la aplicación de la ley en Checoslovaquia (1968), y especialmente la invasión de Polonia en 1939, donde miles de personas fueron masacradas en colaboración con la Alemania nazi. En algún punto de esto queremos apuntar que cuando hablamos de tácticas e intervenciones militares, nos referimos a la constante estrategia de aterrorizar y asesinar a la población civil para la aplicación más efectiva del ejército de ocupación. Es obvio para nosotres que un ejército que invade otro país, aparte de la confrontación frontal y directa con las tropas rivales, conlleva la elección política de difundir el sentimiento de miedo e inseguridad en la población civil. Esto es alcanzado a través de múltiples bombardeos en varias partes del dominio público (a menudo en escuelas y hospitales), mientras al mismo tiempo se destruyen estructuras de producción con la meta definitiva de privar físicamente a les ciudadanes. Parece ridículo e hipócrita leer análisis llorosos de los bombardeos de EE.UU. mientras se ignoran los crímenes rusos.

Otro ejemplo tangible de las prácticas de este Estado problemático fue el manejo de sus relaciones con el Ejército Negro anarquista de Néstor Mackhno. El entonces comunista liderazgo se aprovechó de las dinámicas y habilidades de combate de este ejército uniendo esfuerzos contra los nacionalistas del Ejército Blanco. Luego, cuando el Ejército Blanco cayó y ya no tenían nada más que ganar de su compañerismo, se dieron cuenta de que los intereses ideológicos y políticos de los dos bancos estaban en conflicto, ya que les anarquistas de Ucrania no apoyaban el modelo comunista, y les bolcheviques, por supuesto, decidieron exterminales políticamente. Les comunistas no querían permitir la existencia de una estructura anarquista en un campo tan cercano en el espacio, ya que tenían que lidiar con sus propios oponentes políticos internos. El régimen en sí mismo había movilizado, para la represión doméstica de oponentes de todos los orígenes políticos, a la Cheka (una organización idéntica al Partido Comunista Griego GUN), la cual asesinó inicialmente nacionalistas y defensores del régimen zarista y más tarde anarquistas, trotskystas e incluso a partidiaries de Stalin que eligieron no estar de acuerdo con alguna de las decisiones de la línea política central en nombre de la uniformidad sociopolítica y el totalitarismo.

El poder es «regenerado», la pobredumbre perpetuada

Rusia, tras la restauración del sistema de libremercado en el país y la caída del totalitarismo comunista, ha evolucionado a un nuevo tipo de autocracia con un manto democrático. Para reconstruir su prestigio político y económico, como era de esperar, continuó y continúa hoy día citándose con demandas geopolíticas y defendiendo sus intereses en escaramuzas transnacionales. En lo más alto del liderazgo político, el mismo presidente, fiel a la tradición rusa, ha estado firmemente comprometido a crearse un perfil de líder que es como algo intermedio entre un glorioso Zar y un robusto secretario general. En lo más alto de la élite económica, hay una poderosa clase de ricos oligarcas, que son la nueva versión de la aristocracia. La ortodoxia, el conservadurismo y las viejas tradiciones han permanecido inalterables en el tiempo, a pesar del cambio de régimen, y son los pilares de la nueva Rusia aparentemente renacida. Estos pilares han sido bien establecidos desde tiempos socialistas y han sido preservados en un entorno asfixiante de autarquismo gubernamental muy intenso. Los conceptos anteriores componen los enigmas de una ética social incomparable, resultando en el disciplinamiento, la apatía y la desactivación de los grupos sociales más desfavorecidos hasta la fecha. Mientras el nacionalismo y el chovinismo dominan la esfera social de Rusia, al mismo tiempo cualquier signo de oposición a las normas dominantes, cualquier expresión radical, cualquier tipo de activismo, cualquier humor agresivo ante el poder es golpeado de forma despiadada por un poderoso mecanismos estatal que retiene los reflejos de la represión socialista. En particular, en febrero de 2018, varies anarquistas fueron arrestades, torturades y encarcelades por colgar pancartas diciendo «El FSB es el principal terrorista» y por participar en Narodnaya Samooborona. Unos pocos meses antes, el FSB arrestó y torturó a 8 anarquistas para obligarles a confesar bajo tortura que eran parte de la Red. La demencia de la represión estatal por eliminar la acción anarquista no termina aquí. El pasado mes de febrero, 10 compañeres fueron convertides en rehenes del Estado, secuestro durante el cual fueron golpeades y sometides a electroshock para hacerles confesar su culpa y «entregar» a sus compañeres. Azat Miftahov, que está acusado de fabricar explosivos y de unirse a Narodnaya Samooborona, permaneció en las manos del Estado al contrario que sus compañeres, que fueron torturades y finalmente liberades.

El 31 de octubre, el anarquista de 17 años Mikhail Zhlobitsky invadió las oficinas del FSB (Oficina Federal de Seguridad y sucesor del KGB) en Arkhangelsk, activando un artefacto explosivo, causando serios daños al edificio, hiriendo a tres agentes y perdiendo su propia vida. Cuando la noticia llegó a nuestros oídos, hubo un sentimiento de profundo dolor por la muerte de nuestro hermano al que quizá nunca conocimos personalmente, pero que sentimos como si le conociésemos desde hace años porque nuestras elecciones son comunes ante los mismos enemigos odiosos. Nuestros sentimientos sobre Mikhail forjaron estas palabras, palabras que no son solo madera hueca, palabras que están empapadas y cargadas con rabia, palabras que una vez derramadas en el papel hicieron saltar chispas y desencadenaron nuestro deseo de tirar de la anilla de la granada y enviarla a la oficina del Consulado Ruso, dando forma a nuestra más rabiosa necesidad de venganza. La pesadilla a la que el compañero dio a luz para los maderos federales del FSB será revivida cada vez que nosotres u otres compañeres decidamos atacar. Mikhail, como cualquier compa que haya dado su vida por la anarquía, tomará otra vez carne y hueso a través de acciones de represalia y sembrará el terror en los patéticos periodistas y los maderos y jueces preocupados. Como una mínima señal de respeto por nuestro compañero fallecido, escogimos dar su nombre al ataque que realizamos.

Fuerza y solidaridad para les anarquistas Yuliy Boyarshinov, Vasiliy Kuksov, Dmitriy Pchelintsev, Arman Sagynbaev, Andrey Chernov, Ilya Shakurskiy, Igor Shishkin, Viktor Filinkov, para aquelles arrestades el 1 de febrero de 2019 y para Azat Miftahov.

¿Oís ese ruído que llega de lo lejos? Son los gritos desesperados desde las salas de tortura. Son los duros golpes de las balas en el cuerpo. El escalofriante sonido hecho por el cuerpo cuando la corriente lo atraviesa durante un electroshock. Están cerca, preguntando por sus compañeres perdides y preguntándose si seguirán vives o si estarán en un centro de detención secreto. Es el luto, rabioso pero también entumecido, por el pequeño que cobró venganza entregando su propia vida. Son nuestres compañeres y están sufriendo. Escuchad con atención…

Célula de Venganza ‘Mikhail Zhlobitsky’ – FAI/FRI

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